Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Voraz




 Voraz


Ni quiero ni busco engañarte,
mi mero deseo es el de devorarte,
hacer que nos saboreemos con intensidad efímera.

Lo único eterno es mí es la curiosidad,
este hambre que no sacia la ingesta de edad,
pero que podemos aplacar aquí sobre la encimera.

Viví durante un tiempo a dieta de normalidad,
pero me devoraban las ansias de voracidad,
así que mi vida volvió a ser la que era.

No busco ser normal, sino feliz.
Apuremos una avidez que tú calificarás de desliz
cuando le expliques a tu amiga tu cansancio y tu ojera.

Y así, mañana tras nuestro adiós,
cuando él te pregunte por esa sonrisa en tus labios
podrás tranquilizarlo con que su intensidad será perecedera.

Y le silenciarás que, por eso, vuestro matrimonio será eterno,
pues habéis triunfado al hacer de la pasión un averno,
y tu cuerpo de ángel sólo se endiabla al caer en una fugaz hoguera.



Y esto es lo que canturreo cuando evoco nuestro jaleo.