Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

domingo, 30 de noviembre de 2008

¿Bailamos 001?


Hola, princesa descalza.
Quizás ahora, mientras con pereza sopesas si ponerte botas o zapatos de tacón, estés pensando en mí.

Yo, ahora y siempre, pienso en ti... incluso cuando fantaseo con otras.



Mañana, quizás hoy... puede que ayer, es tu cumpleaños.
Me gustaría celebrarlo bailando, con tus pies descalzos sobre los míos, canciones que nos hablen de la alegría de vivir.



¿Bailamos?


viernes, 28 de noviembre de 2008

Consejos a los jóvenes escritores 001


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Siempre quise ser un mago. Pero no tipo Harry Potter, pues mi vértigo me impediría montar en escobas voladoras, y mi cobardía —disfrazada de prudencia— me llevaría a desmayarme antes de asumir ningún papel de héroe.
No, lo que yo quería era ser un prestidigitador como Houdini, alguien que supiera escapar con ilusión de la realidad.
Siempre me atrajo lo distinguido de su porte, con esos esmoquins cortados a medida. Desde parvulitos, fantaseo con estar rodeado de chicas voluptuosas que me dejen hacer magia con sus cuerpos… ¡Y no puedo negar que me enloquece lo de estar sobre un escenario donde soy el centro de atención!
El problema está en que los magos no tenemos buena fama. Eso de ser ilusionista, suena a ser un gran iluso, y de iluso a tonto hay menos distancia que de mi corazón a tu olvido. Pero bueno, si uno no persigue sus ensueños lo pellizcan sus demonios, así que en julio desempolvé mi caja de juegos reunidos geiper, y me puse a enredar con la varita mágica, los polvos milagrosos y el conejo en la chistera.
Muy pronto me quedó claro que el tiempo no había obrado milagros:
Mi torpeza con las manos seguía ahí, en mi hechura ningún traje queda a medida, y cuando tengo un cuerpo serrano delante, procuro echarle el diente, no partirlo a la mitad. Aunque con el sector voluptuoso si que obro milagros, pues las chicas se vuelven invisibles a mi mera presencia… y como no soy Mister elásctico, no puedo alargar mis brazos para retenerlas.
Lo que en otros es virtud, a mi se me afea como defecto; así que el tesón que en ellos se viste de “constancia”, en mí se desviste como “terquedad”, y como soy terco en mi constancia… ¡venga a menear la varita, pero el conejo no sale de la chisterita!
Tras mi trigésimo noveno fracaso, en una semana, a la hora de sacar una liebre de mi sombrero, vinieron a mí las palabras mudas del más desastrado portador de chistera, Harpo Marx. Cuando el silencio reinante me hacía temer que mi cerebro se había convertido en república de ideas, el gran Harpo inundó en blanco y negro mi cabeza con su mensaje no lingüístico: ¡Mock!, ¡Mock! ¡Ti-ti-ti-ti-tiiii!
Lo que traducido al lenguaje de Cervantes significa: cuando estés cerca de alguna lozana rumbosa, toca cualquier instrumento —del arpa a la bocina— con tal de llamar su atención.
Dicho y echo, como Brujilda no me quería embrujar con su magia, decidí hacer ¡chas! y aparecer a su lado, transformado en encantador de palabras.
—¿Cómo? ¿No habías dicho que querías ser escapista como Houdini? ¿Qué tiene eso que ver con la verborrea?
—Verás, joven escritor. Una vez cerca de ella, ¿crees que voy a escapar? Sabes de mi vértigo, así que no me imagino colgado bocabajo de las alturas… Y te recuerdo que mis malabares son con palabras, así que espera a que acabe mi espectáculo, y a que cante la mujer gorda.
Como os decía, decidí despojarme de mi disfraz de Houdini, y travestirme en Baudelaire. Para ello vendí mis juegos geiper y me hice con un juguete wi-fi que me permitiera plasmar un taller creativo donde brotaran mis propias flores del mal.
Lastrado por las dudas y alzado por las ilusiones, titubeé respecto a la manera en que presentarme ante mi audiencia desconocida. Y quizás, también dudes de la forma en que canalizar tu expresividad:
Si quieres ser notario de la realidad ajena, es una opción que te aburrirá, pero te hará parecer profundo. Aunque te aviso: aquello que nos hace humanos es lo irreal —la pasión, la tristeza, la alegría…— y además, recuerda que las palabras son lo más alejado que hay de una verdad universal.
Si quieres hablar de lo mismo que hablan otros, al mismo tiempo y con el mismo discurso, hazlo, nunca te sentirás solo. Pues son legión los que escriben para que los lean, no por el placer de comunicar.
Si quieres la fama de lo efímero, escribe poco, critica mucho y redacta un fugaz cuerpo de posteos que articulen el manifiesto de tu petulancia manifiesta. Llegarás a político.
Si quieres ser escritor, escribe. La inspiración es enemiga de la pereza, y aliada de la constancia. Creé en ti sin supravalorate. Sácale músculo a tu ingenio golpeando el saco de la productividad. Confía en ti. No dejes que los mediocres te transmitan sus miedos. Tendrás mil razones para dejarlo. Te invadirán mil dudas. Y quizás te visite El gran Satán: “No escribas, no le interesa a nadie. Déjalo. Ven y embrutece”…
No muerdas la manzana.
Recuérdalo: ante todo escribes para ti, para conocerte mejor y profundizar en tus inquietudes. Que fantasees con la realidad, que la deformes o embellezcas, no quiere decir que no la aceptes; simplemente es una muestra de tu necesidad de soñar algo mejor.
Nunca pienses que estás ido por acercarte a La Escritura como recurso para evitar enloquecer.
Por si te vale, aquí te dejo los datos de lectura de este blog desde el 10 de agosto al 27 de noviembre. Ni en el mayor de los delirios me imaginaba que tanta gente podía dedicarme su tiempo.
No estamos solos.




Nunca lo estamos al crear, pues entablamos un diálogo con nuestras sensibilidades. De ahí surge la magia de la comunicación. En la escritura reside la ilusión de llegar a ilusionar al compartir.
Bueno, espero que mis palabras hayan servido para animarte a confiar en tu valía. Somos únicos.
Mantén el ánimo, joven escritor.
Escribe.
©Nino Ortea 27-XI-08
















jueves, 27 de noviembre de 2008

Negro sobre blanco 003



Hola a todos:



Recluido en mi retiro hotelero, toda referencia estacional desaparece, pues la falta de tu sol vuelve mis días grises, y mi deterioro del sueño los convierte en duermevelas.



Hasta que acabe en febrero mi hibernación, no volveré a leer. Sería despreciar los sueños de otros. Así que aquí os dejo la que probablemente será mi última divagación sobre lecturas en este año. Que es en realidad una revisitación a un texto ya escrito. Un aggionamentto de un texto que versa sobre algo tan placentero como la relectura, recuperar una amistad o vover a rozar unos lábios.



Quizás lo único que tenga de escritor, sea la condición de eterno autofagocitador de mis propios textos. Puede que lo único que tenga de ti, sea mi eterna ensoñación con tu recuerdo.


Nuestra travesía vital nos sitúa a finales de noviembre; mes ecuatorial en el que, ante la inminencia del período navideño, todos analizamos nuestro recorrido y futuros movimientos sobre ese tablero emocional que configuran los meridianos de las experiencias y los paralelos de las ilusiones.



Análisis en el que nuestra percepción de la realidad se ve alterada por falsos recuerdos —que nos llevan a sábanas en las que creíamos que yacía el amor, cuando en realidad dormitaba el capricho— y vivencias cercanas a un “deja vu” —que nos inducían a repetir, una y otra vez, las mismas viejas escenas—. Alteración que nos hace a vernos como protagonistas de relatos verídicos de Ciencia Ficción con final crepuscular, donde esos personajes en busca de autor somos nosotros.



La luz pierde intensidad, el aire se enfría y sólo nuestro brillo personal nos ilumina y reconforta… Brillo que se puede ver alimentado por el combustible de la Literatura. Así que, en las siguientes líneas intentaré acercaros diferentes libros cuya lectura recientemente me ha hecho recuperar las ganas de brillar.


Fichados (Freak Ediciones) es una obra de disfrute obligado para todo aquel amante morboso de la Cultura Popular. Lo escrito anteriormente puede parecer excesivo, pero una vez que te subes a su lectura no te puedes bajar de ella. Giacomo Papi amalgama fotos de fichas policiales con suculentas biografías de personajes famosos, o notorios, de la más variada ralea. De Frank Sinatra a Michael Jackson, pasando por Charles Manson o Al Capone. Por cierto, ¿sabías que el prohombre Bill Gates también tuvo su momento de gloria policial?

¡Parece ser que no soy el único que ha sido arrestado por escándalo píblico!


La editorial Timunmas nos acercó una joyita, War Boys, escrita por el jovencísimo Isamu Fukui, quien firma un relato con el que es imposible no identificarte si eres uno de los que sufren (o sufrió) las consecuencias nefandas del aborregante Sistema Educativo. Léela, y volverás a los infiernos de tizas y encerados. ¿Para qué construyen cárceles, si ya tienen colegios?

No faltará quien vea en mi comentario en resentimiento —cada uno entiende lo que quiere entender— hacia el gremio educativo. Quizás le sorprendería saber que algunas de mis mejores amistades forman parte brillante de este colectivo.


Imbuido por el espíritu de la novela gráfica 300 de Frank Miller, me acerqué a las casi 600 páginas de Fuego Persa (Editorial Planeta), donde Tom Holland a la vez que reconstruye la rivalidad entre atenienses y espartanos, y la consolidación del Imperio Persa, fabula sobre constantes que llevan al ser humano a asesinar, perseguir y exterminar al disidente. En conclusión, un cruce muy ameno entre lo didáctico y lo que nunca muere.

Me gustó más que Rubicón, él único libro que había leido con anterioridad de Holland, pues el tono narrativo es más distante, más solemne, lo que facilita su lectura como gesta épica.


Con cierto recelo, no pude evitar aventurarme por las páginas del teórico regreso póstumo de J.R.R. Tolkein, de la mano de su hijo Christopher, quien ha dado forma a un relato inédito de su padre publicado por Minotauro bajo el título de Los hijos de Húrin. En este viaje a la Primera Edad de la Tierra Media, se nos plasman las vivencias de Hombres y Elfos, recién asentados en el Universo Tolkienano. El exceso de detalle en las descripciones y lo parco del desarrollo de los personajes lastran a una obra cuya lectura promete más de lo que ofrece.


Involuntariamente, la lectura de esta obra ha tenido un efecto ultraviraminante: pues me ha confirmado que mi instinto vuelve a ser mi mejor guía. Es una de las grandezas del arte, que logra efectos insospechados. Fue como aquél día en que, cansado de exforzarme por entender el Ulises de Joyce, cerré el libro. Salí a dar una vuelta y tú me encontraste.
Desde entonces, ni se me ha ocurrido acabar su lectura. Siguo pensando que algún día lo leeré, al igual que confío en algún día volverás a mi encuentro.


Impulsado por el Mr. Hyde que anida en mí, no pude evitar devorar El diablo de la botella y otros cuentos (Alianza). La maestría del relato que da título a la antología (donde R. L. Stevenson repesca título y trama creados por B. Smith) me llevó de nuevo sumergirme en la magia de Stevenson, un autor imprescindible para todo lector con corazón.


Y éstas han sido las lecturas que me han acompañado este trascurso otoñal, en el que el clima inestable pareció ponerse de acuerdo con mi estado emocional, y que junto a la música del grupo Niños Mutantes (recogida en su imprescindible Grandes éxitos de otros, donde recrean temas que van del Enjoy the Silence de Depeche Mode, al Como yo te amo de Raphael) me han hecho recuperar la ilusión por brillar.


Recordad que leer es la mejor forma de mantener vivo el cerebro, y que esto nos ayudará a recordar todo lo bueno, y no olvidar ningún desprecio.


©Nino Ortea Gijón, ¿24? ¿25?-XI-08

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Cuestión de tiempo


Hola, a todos:
Es cuestión de tiempo que las cosas se aposenten en su sitio.

Poco a poco me voy adaptando a mi nueva rutina de días sin luz. Mentiría si no admitiera que me encuentro expectante ante esta temporada laboral, que conlleva un componente de prueba del asentamiento de mi habilidad mutante para regenerarme y combatir el desánimo.



Este blog sigue vivo, y ya tengo bastantes perfilados mis planes de trabajo para este taller literario en el tiempo que dure mi condición de lunático. Confío en que el despliegue os guste.
Obviamente la realidad afecta al desarrollo de este sueño de fantasía.

El sábado fue un día ajetreado, como por fortuna lo son todas las noches de sábado. Pues si no hubiera trajín, no habría trabajo. El problema está en que tras mi primera noche, no duermo, así que encaré el domingo cansado. Ese turno fue muy desagradable, quizás el peor desde que desempeño este puesto. En el hotel había alojados un número considerable de seguidores béticos, que desmerecieron a su cuidad y a su equipo con su comportamiento. Sabido es que estos nuevos bárbaros no tienen más dios que su sindios agresivo


Eso sí, lo sucedido se presta a un paralelismo kinkonero. Al igual que al gran simio, un grupo de indignos fanfarrones vino a buscarme, y me encontraron. También ellos huyeron aterrados a sus refugios; pero traer a Kong a mi realidad es efectivo a corto plazo, aunque devastador a medio término, pues la ira es mala compañera en noches solitarias.
El problema es que ciertas personas y en situaciones muy concretas sólo entienden la ley del más bestia, ¡y para bestia iKong!


Ayer, con bastante mal cuerpo e intelectualmente plano tras impartir mis clases, me vine a la recepción dispuesto a comenzar a trabajar en la traducción de una novela de Peter Tomasi que me han encargado para finales de febrero. Al igual que Felipe II, yo no contaba con la furia de los elementos; pues a las 2:30 de la madrugada, se desató sobre Gijón un temporal que asoló el tendal del hotel lleno de sábanas sudadas durante el fin de semana.
Con lo que, entre recibir a los huéspedes que regresaban al buen puerto del hotel, y desarbolar el velamen del tendal, me pasé una noche muy movidita. Acabé, como decimos en asturiano "frayau".

Mañana colgaré un texto sobre lecturas que he recuperado, y el jueves volverá la magia. Si las autoridades y el tiempo lo permiten…



Acabo de leer un emilio del paciente Manuel Barrero, donde me anuncia que ha colgado en su página web —www.tebeosfera.com— el último artículo que le he enviado donde comento la antología Cuestión de tiempo, escrita y dibujada por Juan Jiménez.
A continuación os dejo con un fragmento de la reseña:



Desde siempre La Ficción ha tenido un componente de reflexión sobre la realidad sociológica del momento en que vivimos (véase el despegue de la Ciencia-Fición durante La guerra fría); una crítica a los valores sociales imperantes en la época (véase toda la excelente narrativa gótica engendrada durante La época victoriana); y una denuncia sobre los desastres que conlleva la concentración del poder tecnológico en unos pelajes de elegidos…


Todo esto y más, está presente en cada uno de los relatos recogidos en esta antología.
El vínculo común, ya preconizado en el título de la obra, es El Tiempo, o más bien esa teórica Cuarta Dimensión que Hawking o Einstein han venido a denominar El Espaciotiempo.
En el caso que nos ocupa, nos encontramos ante una especie de metalenguaje creativo, pues, en realidad, todo proceso artístico es un viaje por esa cuarta dimensión, aunque por desgracia muy pocas obras logran culminar con éxito esa singladura que concluye en el puerto de la perpetuidad.



En caso de que os apetezca leer el artículo al completo, sólo tenéis que pinchar aquí.
Abrigaros y vitaminaros, que noviembre se despide sombrío.


Gracias, y hasta mañana.

Nino Ortea Gijón, ¿25? ¿26?-XI-08

lunes, 24 de noviembre de 2008

Grant Morrison y los X-Men 01


Desde hace más de cuarenta años, la aparición de la especie mutante ha provocado una serie de alteraciones en el noveno astro del Sistema Solar Artístico.


Sí, hablamos de El Planeta Historieta, al que algunos creen extinguido, reducido y guardado para su salvación en botellas de cristal que pueblan bibliotecas de soledad; y al que muchos de los que saben de su existencia lo consideran un páramo cultural, tierra de Nunca Jamás infantil a la que no hay que regresar una vez superados los albores de la adolescencia.
Somos pocos los Vigilantes que, desde la zona azul de La Luna, prestamos atención a Mundocómic; y, además, nuestra hermandad se encuentra fraticidamente dividida entre seguidores y detractores del Mainstream —la ideología más extendida en El Noveno Mundo—.
Alistado forzosamente en la facción pro hombres voladores en leotardos, los recientes cambios que ha experimentado la especie X, han atraído mi atención.
El informe subjetivo que sigue a estas palabras es fruto de mi investigación distendida.


Cómo solucionar los problemas del corazón en situaciones adversas.



Los primeros actos públicos mutantes se producen en diciembre de 1963, orquestados por los líderes y creadores del partido Universo Marvel: Jack Kirby y Stan Lee.
Prescindiendo de la paternidad genética de esta especie –lo que se vendía como un dos por el precio de uno, se acabó convirtiendo en un Jackfonso no des más guerra y vete con tu hermano– lo cierto es que los Hombres-X, llamados así por presentar un cromosoma identificado con dicha letra, se agruparon formando patrullas que intentaban reproducir el modus vivendi de la casta dominante: los superhéroes.
Con todo, no evitaron ser calificados como raros –uncanny– y experimentaron una involución que acabó poniendo en peligro la pervivencia de su estirpe, pese a que entre los líderes que guiaron su desarrollo se encuentran reputados doctrinarios como James Steranko, Neal Adams o Roy Thomas.


Tras años de vagar por desiertos creativos cuyo único oasis artístico era la reedición, todo cambiaría en mayo de 1975. Comandados por el excepcional Chris Claremont, los hijos del átomo experimentaron una segunda génesis y una posterior evolución, que no sólo aseguraron la supervivencia del linaje sino que lo llevaron a convertirse en la raza dominante.
John Byrne, Alan Davis o Paul Smith no son ajenos a esta transformación exitosa, que llevó a príncipes submarinos a renegar de su abolengo regio y a airear su condición de mutantes primigenios.


Grant Morrison y los X-Men 02



Octubre de 1991 marca un punto de inflexión en este progreso imparable.


Al igual que en la remota época clásica El Imperio Romano dividió en dos su extenso dominio, surge una segunda hermandad mutante —los X-Men—, creada para reorganizar el camarote de los Mar-X en que se había convertido el vestuario mutante. Esta segunda fraternidad ostenta el mayor registro de seguidores congregados en un acto comiquero: los más de ocho millones de acólitos que participaron de su acta fundacional, redactada por Claremont e ilustrada por Jim Lee.
Poco después, una tormenta vararía el velero de libertad en el que Lee había partido de La Casa de las ideas, y, una vez encallado en los arrecifes de la realidad editorial, optó por coaligar su incipiente formación al partido Distinguida Competencia, alternativa a Marvel en el sistema bipartidista que marca los destinos de Mundocómic.
También esta fecha supone el comienzo de una progresiva caída de los mutantes. Tras dieciséis años marcando el destino X, Chris Claremont abandona su cargo, y salvo contados logros genéticos, son exiguos los avances en el desarrollo del ADN de los hijos del átomo. La saturación de clanes, agrupaciones y mercadotecnia mutante anquilosa el desarrollo del Universo Marvel que ve inoperante como cada vez son más los seguidores que se alejan de su atmósfera, y emprenden un viaje sin retorno hacia otros mundos creativos.



La endogamia se convierte en práctica habitual, y sus frutos son engendros que desmerecen de la gloria de sus ancestros. Aunque las brigadas mutantes mantienen su condición de ser las más asentadas, el número de pobladores del Noveno Mundo desciende alarmantemente, y la debilidad de Marvel es aprovechada por DC para afianzarse a velocidad de Vértigo en la facción adulta.
La deserción de una serie de creadores, previamente vinculados a la genética mutante, que deciden cambiar de Image, y pasar a hablar de conceptos genoactivos, no hace más que empeorar las cosas.




Una temporada en el infierno.



La progresiva falta de ideales en el movimiento mutante se hizo dolorosamente palpable al final del milenio pasado. La reincorporación a su alto mando de algunos de los estrategas que más hábilmente habían guiado al homo-superior en sus lizas creativas, Claremont o Davis, no hizo más que remarcar la necesidad de una remodelación de las filas X.
La desorientación en que vivían los hijos del átomo, coincidía con un momento en el que La casa de las ideas se encontraba en proceso de remodelación. Tras más de veinte años –la conocida como Era Marvel– ocupando de forma casi continuada los lugares más destacados en el sistema electoral de las ventas directas, que había sustituido al plebiscito popular realizado en las cajas de los quioscos, este partido comiquero había decidido superar su anquilosamiento renovando su comité central.
La primera reforma se realizó aprovechando los reajustes provocados por el enfrentamiento de todos los pobladores de El Noveno Mundo, tanto superheroicos como mutativos, con un enemigo común: Onslaught, hijo bastardo de La Globalización y El Pensamiento Único. Aunque su vástago comiquero fue derrotado, los padres continúan campando a sus anchas en ese planeta llamado Tierra, donde aquellos que piensan que otro mundo es posible son perseguidos y demonizados, como los mutantes en el suyo. ¡Tantos astros, tantas realidades y al final todas las sociedades que pueblan nuestro Sistema se caracterizan por perseguir al diferente!
Las estructuras jerárquicas del homo superior no fueron ajenas a este proceso de rebobinado creativo de personajes de ida y vuelta, conocido como Proyecto Reborn-Return; aunque esta marvelution afectó primordialmente a las formaciones superheroicas. De entre las consecuencias más agradables de este reajuste destaca el aumento de seguidores de la antigua religión Asgardiana; éstos se agrupan para beber hidromiel, y tras afeitar sus barbas hirsutas, se lanzan entonando el clásico Si yo tuviera un martillo a batalla carnal con las encantadoras valkirias que pueblan El Puente de Bifrost.


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Grant Morrison y los X-Men 03



Otra consecuencia interesante fue el afianzamiento de la asociación Cuernecitos entre letrados y magistrados, aportando al monótono y cegado sistema judicial, la alegría del rojo chillón y los saltos ciegos al vacío de las libertades.
Las diferentes cofradías mutantes fueron el siguiente objetivo de Joe Quesada y Bill Jemas, recién encumbrados al poder marveliano. Con todo, éstos debieron ser muy cuidadosos con sus recortes de subvenciones a las diferentes hermandades mutantes, pues sus decisiones podían ser interpretadas como un descabece de libertades, y corrían el riesgo de acarréales la inquina de los marvelzombies, sector radical cuya notoriedad se debe a su gusto por la ingesta de carne de editor a las finas hierbas. Generation X, X-Man, Mutant X, Patrulla-X: años perdidos, Gambito y Bishop: The Last X-Man fueron las primeras organizaciones en sufrir las consecuencias de la nueva Ley de partidos creativos. La aparición de nuevas filiaciones mutantes –X-Treme X-Men, La Hermandad– y la remodelación de la mayoría de las restantes –Patrulla-X, X-Men, Cable, X-Force– supusieron el inicio de los actuales días del presente futuro para los mutantes.
De entre las numerosas innovaciones, incorporaciones y decisiones arriesgadas me centraré en la que me ha parecido más representativa: New X-Men. Ejemplo de necesidad de evolución de una serie, a pesar de disfrutar de un lugar destacado en la pirámide editorial.



Todo lo que amo debe morir.



Renovarse o morir. Pese a ser ratificada mes a mes en las voto-compras como una de las comiqueras con mayor número de fieles, los generalices marvelianos decidieron someter a X-Men a un cambio, patrón de su intención de remozar las estructuras de un imperio editorial cuya insolvencia económica y descrédito creativo lo situaban al borde de la involución.
Toda crisis, aunque ocurra en tierras infinitas, es prolegómeno de un cambio; y todo cambio acarrea víctimas. En este caso los creadores que ostentaban el control de los proyectos remodelados.
En la noche de los cuchillos largos del 1 de mayo de 2001, el ruido de las imprentas ahogó los quejidos de los despojados de sus cargos, el Proyecto Exterminio había comenzado. Con todo, no pasaría mucho tiempo antes de que las víctimas de esta canción del verdugo resurgieran de sus cenizas y establecieran nuevas atracciones fatales sobre sus seguidores. Destacando el caso de Chris Claremont, quien tras perder el control creativo de los X-Men que había cocreado, vio como le encomendaban el gobierno los X-Treme X-Men.
Los escoceses Grant Morrison y Frank Quitely –quienes habían realizado la primera novela gráfica de la Liga de la justicia, JLA: Earth 2, fueron concebidos como analgésicos que aliviaran el tremendo dolor de cabeza en que se había convertido la continuidad mutante. No en vano Morrison, en 41 entregas, había remineralizado y ultravitaminado a la alicaída JLA; además, en la página 10 del JLA # 1, aparecían unos villanos –dos de los cuales mostraban gran parecido con Lobezno y el Dr. Muerte– que estaban siendo torturados por unos personajes que lanzaban cicópleos rayos de sus ojos. ¿Estábamos ante una prolepsis narrativa o una muestra de regodeo?, el tiempo se encargó de aclararlo.


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Grant Morrison y los X-Men 04


Quitely había demostrado que al igual que Jerry Bruckheimer había convertido al alopécico Nicolas Cage en héroe de acción, él podía hacer de la heterogénea Authority un modelo homogéneo de narración gráfica colosal.
Grant Morrison se concentró en el desarrollo de los personajes en la línea de puesta al día que caracterizó al primer Claremont; no en vano X-Men era la única historieta que leía en los años en que hizo suyo el lema Más vale ser punkie que maricón de playa. Al igual que el señor Carlos Mar-X había realizado previamente con sus teorías sociales mutativas, el guionista reunió sus propuestas en un Manifiesto de fecha 20-X-2000. Progresivamente fue cumpliendo sus proyectos uno a uno, orientando su discurso hacia todos los habitantes de El Sistema Cultural, y no limitándose al puñado de pobladores de El Noveno Mundo.


Cada arco argumental funciona como una nueva entrega de una saga, con la presentación, desenlace y conclusión de una trama independiente; sin que esto impida el engarce del relato en una narración más amplia, aunque —ésta al igual que los replicantes de Philip K. Dick— cuenta con una expectativa de vida reducida: un año.
Atrás quedaban esas épocas en las que el desarrollo de una intriga abarcaba desde el periodo de lactancia de tu hijo a su abducción por alguna arpía.
Las historias vampirizan y remodelan temas y situaciones clásicas —la inestabilidad del imperio Shi’ar, la imposibilidad del amor en épocas de inquina— alternándolas con una subtrama que refleja la evolución interior de los personajes —La Bestia llega a dudar de su hombría, o unos trágicos Jean y Scott, cual Polifemo y Galatea, ven como su amor se destroza en los riscos de la incomprensión— temática que actúa como recompensa para el lector fiel, gustoso de saber como respiran unos personajes a los que el paso del tiempo hace sentir como amigos.



Incluso desde un punto de vista estético se recuperan los viejos tiempos, al adoptar los personajes la consonancia de un uniforme. Nada de pijamas chillones ni mallas ajustadas. Vestimenta tipo motorista o bailarina de gogotera es lo que cubre sus cuerpos, de modo que basta un simple vistazo para comprender que no es lo mismo optar por unirse a La Patrulla que a Los Vengadores. La primera conlleva una vida de secretos, persecución e injusticia —de ahí que el negro sea el color que los iguale— mientras que la segunda conlleva una existencia de popularidad, adulación y codearse con dioses y famosos.
Aunque, lejos están los tiempos en los que los mutantes tenían que recurrir al trasporte público para acudir a sus misiones, utilizando ahora ultra tecnología propia, y cuidadosamente patentada; que el ser mutante no conlleva ser descerebrado.


Las andanzas de los Nuevos X-Men rebosan cruda imaginación, espectáculo desbordante, personajes verosímiles y un drama emocional que humaniza a estos héroes del átomo, a los que su condición de genopositivos convierte en víctimas del Síndrome de Ingratitud Adquirida que sufre el homo-sapiens. El resultado son relatos que los niños leen por su desbordante imaginación, los jóvenes por la sensación de persecución y rebeldía, y los adultos por el placer de encontrarse ante una historia bien contada.


Mas que una bendición.


El Boletín Oficial del Estado Mutante (BOEM) 114 de los New X-Men saluda la llegada del nuevo equipo creativo, a la vez que la formación mutante es embarcada en una aventura, E Is for Extiction, que afectará al futuro de su especie. Viendo cómo todo proceso evolutivo se basa en el exterminio de la raza menos evolucionada por parte de la avanzada, una teórica homo-sapiens —revelada como ¿hermana? de Xavier— aniquila a dieciséis millones de homo-superiores residentes en Genosha, para evitar que ellos golpeen primero.


La cascada de acontecimientos que esta escabechina desata, llevarán a Xavier a airear su condición de Profesor-X, provocando serios problemas a los residentes en su escuela. No conviene olvidar que Xavier es un incordio habitual para sus pupilos: de sus primeras bromas, basadas en fingir una pérdida de sus poderes o su muerte, pasó a las astracanadas en forma de prolongadas ausencias espaciales y transformaciones en peligrosas amenazas, Onslaught incluido.
La posibilidad de que algunos seres presenten una segunda mutación, encarnada en una incitante Emma Frost, otrora enemiga acérrima de los Hombres-X, supone un breve rayo de esperanza en mitad de la obscuridad genocida. El BOEM 116 marca el final de este acaecido, cabiendo destacar que la entrega 115 había contado con una cubierta alternativa a la realizada por Quitely, firmada por B. W. Smith.



Grant Morrison y los X-Men 05



En el Anual X-Men se nos introduce a Xorn, mutante llamado a desempeñar papel fundamental en la salvaguardia de su casta. A su vez se nos hace participes de nuevos conceptos como la existencia de una tercera especie, el Homo Plus —conformada por humanos deseosos de convertirse en mutantes mediante el trasplante de órganos—, o de la consolidación mundial de la Corporación-X, creada por Xavier para defender los haberes mutantes en un mundo marcado por la mercadotecnia.



Entre tantos intereses económico-genético-homicidas, el célibe Cíclope desoye los cantos de sirena de Emma, quien ríe sabiendo que ese ulises atracará en su puerto.




Leinil Francis Yu, otrora realizador habitual de la serie, filma este relato en Marvelscope, formato apaisado saludado desigualmente por los prosélitos X.
Del Anual al 117, y muto porque me toca. En este caso la mudanza también afecta al ilustrador, ahora Ethan Van Sciver quien funciona como encargado de la continuidad gráfica mutativa, alternando la elaboración de BOEMS –117, 118, 122, 124– o portadas –129, 130–.




En este intermezzo narrativo, seremos testigos de la imposibilidad de ser respetADo, si uno no se respeta a si mismo. Los humanos desprecian a los mutantes, y éstos se burlan de sus compañeros menos agraciados.




Reciclando las acertadas ideas de Malcom-X, quien al convertir la X en su apellido intentó denunciar la discriminación de su estirpe, podríamos decir que es imposible plantearse una unión de razas, sin que exista primero una relación igualitaria entre los miembros de cada linaje.
De hecho, ciertas muestras de amor entre seres pertenecientes a distintas especies son consideradas antinaturales; y el pobre Hank McCoy ve calificada su dulzura de bestialismo. Por si La Bestia no tuviera suficiente con el palo anímico, su cuerpo y sus huesos son apaleados por una Cassandra Nova –transmutada a Xavier– que se beneficia de la ceguera antimutante para el exterminio de la progenie X, sabedora de que a los humanos les quedan tres telediarios antes de su autodestrucción. La marcha de Charles al espacio exterior es aceptada por sus alumnos, acostumbrados a que su mentor los abandone en el momento más inoportuno, lo que será aprovechado por Cassandra para intentar aniquilar a los mutantes usando la fuerza Shi’ar.






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Grant Morrison y los X-Men 06


Ésta es una pequeña muestra de lo que podemos encontrar en el nuevo programa electoral de los X-Men tras su congreso refundacional. Dado que el ideario de la formación se publica con retraso en su edición traducida, considero aconsejable suspender en este punto el resumen de su temática, aunque debo afirmar que aquél que crea que ya ha disfrutado hace tiempo de lo mejor que le podían ofrecer los hijos del átomo está equivocado. En este campo, como en cualquier otro en la vida, lo mejor está por llegar.

Del BOEM 118 al 120 se desarrolla Germ-free Generation, el 119 cuenta con los lápices de Igor Kordey, desarrollando Quitely el grafismo en la última entrega. El 121, también por Quitely, se enmarcó en el proyecto marveliano Nuff Said, basado en el silencio, durante diciembre de 2001, de los principales representantes de La casa de las ideas, quienes dejaron que la fuerza de sus imágenes hablara por sí sola. La saga Imperial, donde se pone punto final a las andanzas de Cassandra Nova, se desarrolla a lo largo de los cinco meses siguientes, pese a estar planificada para cuatro. Van Sciver plasma las tres primeras entregas, Kordey el 125 y Quitely el 126, que necesitó de siete páginas extras para recoger la conclusión del arco, cerrando Morrison su primer año mutativo con un émulo de Lázaro, que se levantó y anduvo. Al ser 2002 El año de la araña en Marvel, esta entrega presentó la tercera parte de un divertimento centrado en Spiderman.
Y hasta aquí llego, que mi factor mutante de narración verborréica, se está desgastando.
Más pronto que tarde, os acercaré la conclusión de la etapa del británico entre los marvelzombies.
Ahora, sed buenos y memorizad mi salmo de despedida.

Soy tu destino

Mutante: 1. Que muta. // 2. m. Gen. Cromosoma u organismo que resulta de una mutación. // 3. Descendencia de un organismo mutante (Diccionario de la lengua española. Real Academia Española, 2001).

El que tras casi treinta años haya roto mi voto de no acercarme a un libro de consulta, al igual que la mayoría de mis educadores, salvo para usarlo como arma arrojadiza, es señal del interés y curiosidad que ha despertado en mí esta etapa. Además, descubrí que entre aquellos que apoyaron más entusiásticamente la Teoría de la evolución de Darwin, estaba un grupo de científicos británicos que respondía al nombre de The X Club.
Por cierto, eso de consultar un diccionario está muy bien; aprovechando que lo había desempolvado, lo utilicé como tarima para subirme a él, y llamar la atención de aquella que confío en que me ayude a mutar —y a que mi cuerpo no vuelva a ser el mismo— trocado por su contacto.
Salud, y abrigaros, que no todos tenemos un factor curativo.



©Nino Ortea ¿23? ¿24?-XI-08

sábado, 22 de noviembre de 2008

Estreno de Ilustres Ignorantes

Hola a todos:


Quizás ha llegado el momento de que empiece a replantarme lo de no tener señal de televisión, que así contado puede incluso llevar a hacerme parecer interesante, pero ahonda mi imagen de rarín entre la mitad de la población española portadora de faldas (no Miguel, tú no... tú serás por siempre mi amante bandido)

Os dejo con el mensajillo que me ha sumergido en una duda metódica.

Suerte, Pepe




Estreno en Canal Plus

ILUSTRES IGNORANTES
viernes 28 de noviembre, 20:45 horas








PARA MÁS INFORMACIÓN:
Carmen Alonso Departamento de Prensa - Sogecable Tfno.: 91 736 70 55

viernes, 21 de noviembre de 2008

Kong 005



— ¡Alto! ¡Alto!... ¡Dejen ya ese baile libidinoso! ¡Paren antes de que los ponga a todos a declinar rosa-rosae en latín tardío! —gritó la señorita Rotenmeyer mientras lanzaba su borrador a la cabeza del diyei.
Venga, recompónganse y retomen la compostura. Podemos ser fantasiosos, pero no rijosos. Y, usted, Hancok… ¡Deje ya de tocarme las nalgas si no quiere que le meta su cabeza por…!
— ¡Vale, tía, paz! Con la resaca que tengo no aguanto más gritos. Voy a ver si encuentro a Charline.
Además, señor King Kong, había dicho usted que este pseudohombre tenía que dar una lección sobre la unidad didáctica de “El mito como figura narrativa”. ¿Quiere que lo azote con ni vara para refrescarle la memoria? —sugirió la docente mientras me miraba con ojos lúbricos, acariciando de arriba abajo su estaca.
—No, Kong, tranki, fiera. Yo encantado de comentarlo, de hecho estaba escribiendo sobre ello en mi blog cuando me secuestrast… Esto, cuando me invitaste a venir —contesté acelerado mientras me abrochaba la camisa previamente desabrochada por Yocasta—. Sólo tenéis que dejarme un portátil con conexión wifi adsl, 20 megas más llamadas, y os lo leeré encantad…
Kong, ¿por qué no nos dejamos de tonterías y nos comemos a este mamerto? Ya estoy harto de devorar piedras —sugirió un desdentado que sostenía un reloj de arena.
Kronos, mal padre, siéntate o te meto el cuerno de la abundancia por donde te colocas —lo increpó un barbudo con pinta de no dejar tranquila a ninguna fémina, mortal o inmortal.
Perdonad, olímpicos, pero mientras estéis invitados a este isla no os permitiré que os comportéis como unos bajados del monte —les expuso KongAsí que sin más odiseas: Nino, o nos cuentas lo que veis los humanos en los mitos, ¡O te pongo a ver el Canal Gran Hermano 24 horas como castigo!
—No, Kong, espera —le contesté nervioso— Por algún lugar tiene que estar —añadí mientras me toqueteaba sin sentir ninguna excitación— Sé que lo había apuntado… ¡Ya está!
Finalmente había encontrado mi cartera cartier de imitación que le había robado a un mendigo ciego. Extraje apurado de ella un papel, sin reparar en un algo que se cayó. "Será un número falso de teléfono de alguna adoradora nocturna" pensé mientras me disponía a ninear a mi audiencia. estábamos en una isla, así que muy lejos no podían escapar. ¡Y yó sólo había escrito un folio!
—Aquí está. Antes de leéroslo, os recuerdo que todos los derechos de reproducción en cualquier formato me pertenecen. ¡Qué os quede claro!
Y no me interrumpáis hasta que acabe. ¡Soy un artista de la palabra, y necesito concentración!
La ventaja que tienen los mitos es su atemporalidad y su carácter apátrida. Culturas y épocas opuestas, coinciden en presentar figuras y retratos miméticos. De hecho, pienso que el secreto de la creación artística no está en lo narrado, si no en el arte de narrar.
Relatos como el de King Kong, no se convierten en algo imborrable en nuestro imaginario por su innovación narrativa. Pues no deja de ser una revisitación de la fábula de “La bella y La bestia” que a su vez podemos encontrar esbozada en ese canon imaginativo llamado “La Biblia”.
El paso de personaje a mito se sostiene en la pasión de sus creadores, y en la raigambre de lo creado con una serie de miedos, y deseos, comunes al ser humano.
En mi caso, siempre me ha dado pena del gran simio, y a la vez me he identificado con su sacrificio trágico por una pasión absurda, que en la versión de Peter Jackson se convierte en amor loco.
Lo que convierte en mito al mono, no es su descomunal tamaño ni su fuerza indómita. Es su debilidad ante el amor. Un amor que él se empeña en ver en lo que es una mera sucesión de encuentros forzados.
Su carácter trágico viene de que, sabiendo que le esperaba la autoinmolación, se empeña en proteger a la que sólo se siente amenazada en su presencia. Se empeñó en amar a la que ya amaba a otro, y únicamente se sentía atraída por su majestuosidad salvaje.
Su cerrazón, no el engaño de una mujer, fue lo que lo llevó a trepar a la azotea del Empire State. Prefirió morir ante ella, a vivir en un mundo donde no volvería a oler su piel. Al final, su desmesurado egocentrismo empequeñeció ante la realidad: no puedes hacer que te quiera quien jamás te quiso.
Gracias a Kong, he comprendido que yo, una vez más, volvía a escalar —pese a mi vértigo— hacia donde nadie me esperaba.
Ahora he decidido convertir ese rascacielos en solar, y continuar mi marcha.
Atrás quedaron las ruinas de lo que pudo haber sido un hogar, de no haberme obsesionado con una quimera insensible.
Al final lo importante no es saber donde ir, si no donde estar.
En ese momento una gruesa gota de agua golpeó mi cabeza. Alcé la mirada. Kong estaba llorando.
©Nino Ortea Gijón, 21-XI-08

jueves, 20 de noviembre de 2008

Mirinda 001




Últimamente, he estado bastante ocupado enredando con un cachivache de esos que limpian, abrillantan y dan esplendor a la hierba de nuestras vidas.
En mi caso, no me he comprado una podadora eléctrica —con lo útil que me sería para desbrozar mi piel de ososi no un dispositivo multifunción para copiar / imprimir / enviar imágenes, documentos o lo que sea menester y se deje aplanar. El caso es que este tonto anda más contento que si le hubieran dado una tiza, pues el inaugurar un aparatito nuevo, y más o menos potentillo, constituye un día de fiesta en Ninolandia. Hasta el punto de que mis amiguitas las cucarachas, se agolpan a ambos lados de la avenida de mi pasillo para asistir al desfile triunfal de los agentes del consumismo.

¡Bien, a ver si de ésta te animas y compras un pijama, que ya estamos hartas de verte todo el día en bolas! —gritan algunas.
¡Venga, Nino, grande! ¡Ahora estírate y compra comida decente! —me animan otras.
¡¿Oye, eso no será una trampa gigante de Cucal?! —vociferan las más femeninas.

Cuando desembalo el producto, y queda claro que allí no hay nada que rascar —ni que comer— las cukis más solidarias se despliegan por las casas de mis vecinos, para conseguir un tentempié.
Hoy me han preparado: migas de bollycao con gelatina de jamón york, cocidas en una lata de magro… ¡Delicioso, como para chuparse las uñas de los pies, pues las de las manos me las como!
Bueno, el caso es que de ésta no me caso, y de paso ni me taso.

Volviendo al tema del cachivache, estoy aprovechando para digitalizar mi colección de carteles y programas de cine —quienes seáis lectores del diario La voz de Asturias, quizás recordéis una entrevista que se le hizo a un orondo Marcelino al respecto, si os interesa la escaneo y la cuelgo—. En este momento, acumulo 23.653 referencias que aumentan mes a mes. De hecho, una de mis ideas es la de abrir un blog con una selección de estas ilustraciones, acompañadas de algún tipo de texto; pero bueno, todo llegará.
Lo curioso es que, junto con el material cinematográfico, también he empezado a digitalizar algunas fotos. De entre las que he pasado al ordenador, ésta es una de mis favoritas. En ella aparezco junto a mi hermana Marta en la ¿piscina? de Villamanín (León).

No os sé decir la fecha de la instantánea, pues mi madre tardó mucho en datar sus recuerdos, y para cuando empezó, ya fue tarde. Pongamos que es de agosto de 1970.
Viendo la foto, deduzco el entorno que la rodeaba. El retrato lo sacó mi padre, pues es una imagen centrada, y no aparece el dedo con el que Elena solía indicar su autoría de la instantánea. Mi hermana, posa para mi padre, y yo le sonrío a mi mami —o a alguna vendedora de chucherías—.
La datación aproximada me la indicó my father, por la siguiente anécdota:
De aquella, mi hermana era mi Luna y mi Sol. Y, parece ser que cuando la tenía cerca, se me olvidaba todo menos imitarla. El caso es que en su infancia, Marta fue una fiel seguidora de Caballo Loco, y se pasaba el día haciendo el cabra. Donde hoy todo es prevención y mesura, antaño había un componente alocado que me transmutó en la adolescencia.
De siempre, mi hermana ha mostrado gran aptitud y pasión por los deportes, y poco menos que ya nació patinando, nadando y jugando al fútbol. Mientras que yo… bueno, yo teniendo cerca algo para comer y para jugar sentado, me pasaba horas tranquilamente ausente.

El caso es que, parece ser que después del feliz instante retratado llegó la acción. Marta, en su guerra sempiterna con las horas de digestión, se tiró al agua de cabeza, y yo me lancé tras ella sin reparar en que no sabía nadar.
Resultado: mi madre empieza a gritar, pues a ella no se le había olvidado que no sabía flotar en el agua; mi padre se pone nervioso y mi hermana pasa de mi mientras bracea a lo esterguiliams —yo, me lo perdí todo, pues me estaba ahogando—.
Al final, mi padre salta al río. Me saca del agua cuando aun me quedaba medio cauce por beber. Y los gritos de my mother a my sister, se podían oír en el Olimpo.
Parece ser que a nuestra vuelta en septiembre a Gijón, a Marta le volvieron a poner lazo para ir al cole, y a mí empezaron a matricularme en cursillos de natación —aprendizaje que duró años, ante mi costumbre de quejarme de lo fría que estaba el agua, para que mamá me sacara de los cursos—.

Bueno, después de todo creo que mi madre tenía razón: ¿Para qué fechar recuerdos, mientras estos siguen vivos y renacen en nuestra evocación?
Cuidaros

©Nino Ortea Gijón, 20-XI-08

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Interludio 008

Buenas tardes:
Van a cumplirse cuatro meses desde que el 20 de julio decidí abrir este espacio.
La verdad es que junto con mi negativa a lucir peluquín, y mi propósito de convertirme en ex fumador, pocas decisiones he tomado más lúcidas. Bueno, sí, está también la de olvidar tu nombre, pero se me olvidó cómo te llamas, así que no estoy seguro de no recordarte. Además, el silencio, al igual que el negro, te hace parecer más delgada, o al menos… ¡menos pesada!
Lo del blogueo está siendo una experiencia muy gratificante para vuestro Peter Pan avejentado. Pues no sólo he retomado el placer rejuvenecedor de perder el miedo a soñar, si no que he vuelto a jugar con las palabras, y de la mano de la imaginación he regresado al Nunca Jamás de la ilusión.
El componente creativo / literario / fantástico / ilusorio está asentándose a marchas accidentadas; de ahí que unas veces sea el desconsolado que añora a Bilitis, otras el apasionado que se acaramela con Manón y ocasionalmente el enloquecido que fantasea contigo. Sí, te hablo a ti, no mires sorprendida a la pantalla, abre el ventanal de tu imaginación, y déjame pasar, capricho.
Mantenemos un promedio de más de 4.000 lecturas mensuales, lo cual me llena de satisfacción y orgullo. Lo de mantenemos, no se debe a un uso borbónico del plural mayestático, ni a que en mi esquizofrenia hable por boca de mis heterónimos.
— ¿Podemos pasar?
— ¡No, quedaros quietos, echad una siesta, que cada vez que os dejo pasar me creáis un conflicto con el sector realista!
El blog lo hacemos entre todos, tanto en el componente creativo —no en vano, vuestros comentarios enriquecen mis entradas— como en el anímico. Sin vosotros no existiría este blog, pues para hablarle al vació, volvería a encamarme con Tassepé.
Además, os recuerdo esa afirmación que tanto os ha sorprendido: Nino Ortea no existe. No es nadie sin vosotros, de hecho es el resultado de la comunicación entre vosotros y yo. ¡Vamos, que tenemos un hijo que nos ha salido decadente!
No me consideréis más enloquecido tras esta aseveración. Pensadlo: las historias nos pertenecen mientras las guardamos, en el momento en que las compartimos pasan a ser comunitarias. Si os fijáis, yo me guardo la autoría de los textos con un nombre inexistente, pues al igual que Fuenteovejuna, Nino Ortea somos todos los que venimos y enloquecemos. Con lo que si extendéis un cheque a mi nombre, tranquilos, nadie podrá cobrarlo.
¡Haced la prueba!
De hecho, en más de una ocasión ponéis en mi intención lo que encontráis en mis palabras. Lo cual, a estas alturas me halaga. Romper la cuarta pared era para mí un reto, gracias a vosotros es un placer casi diario. Ojalá fuera igual de cotidiano despertarme junto a tu sonrisa serena, pero mi carácter enloquecido me hace olvidar lo perenne de tu olvido.
¿Sigo?
— ¡Pues claro que sí, no seas ridículo!
Gracias, iNino Bartokomus.
Bueno, pues sigo, sigo sputnik.
A algunos os llama la atención mi constancia en el blog. No debería. Es resultado de que en la vida real no tengo ningún trabajo de Hércules que acometer, ninguna princesa a la que salvar y que no tengo tele —que no sabéis lo que ayuda eso—. Como, además, mi autarquía económica me impide hacer de los bares mi segundo hogar, y mi halitosis aleja de mí a todo aquél con quien busco conversar, Internet se ha revelado como un perfecto canal para mi verborrea.
¡Y yo que pensaba que era el canalillo agraciado para ver cine para adultos!
Se acercan tiempos prometedores para Ven y enloquece. Durante un par de meses trabajaré en la recepción nocturna de un hotel, lo cual aumentará el carácter selenita de este blog.
En esos momentos en que los efectos de la vigilia forzada se asemejan a los de los opiáceos, tengo pensado dedicarme a escribir donde antes solía sufrir. Mi juego con la escritura automática puede ser tan interesante como asomarme al balcón del escote de Blancanieves desde la perspectiva de un enano juguetón.
Aunque, antes de emprender mi operación trueno, confío en descubrir el viernes, junto a mi Úrsula Berry,cuánto sol hace, y después… este tipo se creería un yeins bon, que se convertiría, sólo para sus ojos, en el hombre de la pistola de oro, que nunca viviría dos veces si ella dejara de ser la espía que lo amó, en un mañana que nunca muere cuando el mundo no es suficiente. ¡Ojalá que los diamantes de su sonrisa fueran para siempre el agente secreto que vive en mi ánimo, y deja morir mi desánimo!
Creo que lo mejor está por llegar. Compartamos un poco de ello, día a día, aquí, en Ven y enloquece.
Venga, no seas tímida: Si tú me enseñas lo tuyo, yo te enseño lo mío.
©Nino Ortea Gijón, 19-XI-08