Ven y enloquece

Ven y enloquece
Nada ha sido probado

viernes, 25 de septiembre de 2009

Endiosado


Al acometer un proceso creativo nos convertimos en creadores. Acotar lo que entendemos o aceptamos como “creación” es bastante difuso.
Centrándome en mi percepción del Arte como acto de comunicación, diré que hay veces en las que la mera redacción de un mensaje de txt —dejemos a un lado el fino arte de su descifrado— o una nota de aviso denota más cuidado en su confección y consideración a su receptor, que el oficio presente en artículos corsos o novelas bizantinas.
A no ser que uno, en su rupturismo o dislexia, escriba cada 2X3 un total de 6 novismos acertados, las palabras están ahí antes de que las usemos: los “hidalgos” y los “podencos” ya existían antes de que Cervantes los quijotara. El Arte viene después, cuando más allá de la literalidad de las palabras creamos Literatura: conmover, divulgar, entretener o empatizar no es algo que se edite en tapas duras. Se basa en palabras moldeadas.
La necesidad de llevar la escritura de esas palabras más allá de los límites de un mero instrumento de registro o imperio, es tan vieja como el más viejo de los deseos; y más común que el más venial de los pecados. De hecho, ahora todo el mundo tiene un blog; aunque no tenga nada que contar. Yo, por tener cosas inútiles, tuve un video beta, un disco de los Pecos y un corazón enamorado.
Quizás te preguntes para qué te valdría tener un blog ahora que lo auténtico es tener un tuiter o un aifón.
Te voy a contar mi experiencia, desde la más profunda alegría por haber abierto Ven y enloquece. Y te voy a dar un consejo: abre ese blog.
Todos tenemos una historia que contar, y siempre hay alguien a quien puede interesarle. Internet ofrece una posibilidad inmensa de libertad creativa, siempre y cuando conozcas un poco el medio. En mi caso, lo desconocía: fue aprender a piratear la banda y ponerme a anchear por ella.
Sin saber lo sátrapas que son Google y su progenie, me uní a su hijo Blogger —quien ostenta derechos para cerrar el espacio, o usar todos sus contenidos—. Es una aplicación muy sencilla; pero quizás otros sitios sean más respetuosos con sus huéspedes.
El caso es que, al poco de inaugurarlo, este blog superó todas mis previsiones. Su repercusión se trasladó al “mundo real” donde comenzaron a llegarme muestras de admiración. Es bueno sentirte querido por aquellos a los que quieres; y el que te elogien por hacer algo que te resulta vital, alimenta tu espíritu. Fuera de toda falsa modestia, sé que he escrito páginas logradas y disfruté cuando se me dijo.
El problema resultante de abrir este blog es mi endiosamiento.
Lo que comenzó como una manera de reafirmarme emocionalmente mediante un proyecto creativo, se convirtió en un reto. Lo que busqué a partir de un momento dado no fue canalizar mi creatividad, si no vencer desafíos técnicos —básicamente redactar en el menor tiempo posible, e incluso de manera automática sin tener ninguna idea previa—.
Un recurso muy útil en esa situación de alegre e piu troppo, es la de ficcionar tus vivencias convirtiéndote en personaje. Crees que tus lectores se darán cuenta de que tu propósito es literario, y que si no lo hacen deberían leer otro blog —despreciar a quien te aprecia es algo indigno, pero presente en mis textos y en mi vida—. Lo primero que hice fue recurrir a una artimaña: afirmar que el autor de este texto no existe, pues no identifica a una persona física. Mentí, ese personaje soy yo, llevo siéndolo desde los 16 años. Yo soy Nino Ortea.
En una especie de giro metaliterario me convertí como autor en un personaje autoritario: un creador de mundos con la arcilla de lo soñado y las costillas de lo vivido. En una especie de Conchis, creación central de la novela El Mago escrita por John Fowles (editorial Anagrama). Mi error fue el de ficcionar a otras personas en mi relato. En algunos casos de manera intencionada, en otros consciente y en bastantes de forma subconsciente. Si tú lo haces, sopésalo, coméntalo y, ante todo, afronta las consecuencias.
A medida que tomaba control de mi vida, lo perdía sobre mi creación. Me habréis leído varias veces culpar a Internet de lo que les pasaba a mis “personajes” en esta obra. Lo que les pasaba era que había empezado a utilizar este escenario para escenificar mi divina comedia. Adecuaba mis ficcciones a mis situaciones, y en muchos textos mi hedonismo me llevó a escribir lo que necesitaba leer.
Lo expuesto hasta aquí no es tan malo ni tan raro. Muchas obras maestras de la Literatura tienen su génesis en el deseo de sus autores de revindicarse, reconstruir sus vidas o alejarse de la locura (Las flores del Mal, Escupiré sobre vuestra tumba, Peter Pan) y, TODOS, hemos recurrido en alguna que otra ocasión a eso de “la venganza poética”.
El problema es que estamos hablando de creación en Internet, un medio donde la casualidad es la guía de muchos lectores. Si vas a ficcionar sobre tu vida, no firmes con tu nombre, pues lo que cuentas será interpretado o mal interpretado. En mi caso, fueron muchas las personas que introdujeron mi nombre en un buscador y dieron con este blog, donde algunas se vieron reflejadas; o eso sintieron.
Nunca sabemos quién nos lee ni el porqué. Todo acto de lectura es una muestra de aprecio. Por eso me ha entristecido saber que ha habido personas que recurrían a la lectura de este blog como única manera de saber si yo estaba bien. Y en algunos de esos casos la bienvenida era un desprecio.
El que te lean personas que nunca esperas que lo hagan es una posibilidad en cualquier medio; y quizás más en un blog, por su inmediatez.
Yo no estaba preparado para ello.
Nunca lo creí posible.
En mi egocentrismo jamás pensé que a quien yo despreciaba me pudiera mostrar aprecio.
Saber escribir en público va más allá de juntar con habilidad o rotundidad unas palabras —lo que hago bien, hasta el punto de ser pagado por ello—. Para saber escribir tienes que saber adaptarte al medio al que publicas, pues si no te conviertes en alguien tan peligroso como un ciego con una pistola.
Yo he sido un ciego en este blog. Mis palabras las balas.
No me arrepiento de lo que hice. Fue cuestión de supervivencia emocional. Pero ahora, que sin estar moribundo vuelvo a ver las cosas, debo volver a la escuela para aprender a describir un molino como un edifico, y no como un gigante.
Aunque, a Dulcinea siempre la fantasearé como la más bella.
Una vez más, ¡gracias a todos por venir y enloquecer!
Quereros y cuidaros.
Elvis has left the building



miércoles, 23 de septiembre de 2009

El mundo de Gaia




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Creo que descubrí El mundo de Gaia como respuesta a una visita que ella había hecho a este espacio. Pero no veáis caballerismo en mi agraciar a las mujeres el que pasen primero; es puro egocentrismo, como bien me ha comentado una persona a la que vuelvo a sentir amiga y me ha destacado que hay ocasiones en que uso mi verborrea para evitar oír a los demás —para lo de escuchar, se necesita inteligencia… y de esa cualidad estoy en la más absoluta indigencia—.
Como es decía: creo que fue en la noche del Día de la mujer trabajadora— que quizás cayó en domingo por eso del descanso bíblico para las sufridas hijas de Eva— en que me adentré en la arcadia donde Gaia combina lo impresivo de sus palabras con lo expresivo de sus imágenes —la mayoría de las fotos que nos podemos encontrar han sido sacadas por ella—. El resultado es un parnaso donde la emotividad sortea los límites que el negro de la tipografía porfía en imponer al blanco que lo fondea.
Como lleva ocurriendo con un grupo de lectores de este blog, comencé a mensajearme con Gaia fuera de los espacios de la zona de comentarios. Descubrí a una persona comprensiva con las debilidades humanas y atesoradora de un ingenio muy vivo, que le permite resumir en una línea lo que a mi me lleva un párrafo plantear. Así mismo, me encontré a una mujer sosegada en su pasión por la vida e impetuosa por vivirla.
Todos —al menos los que tenemos el vicio de respirar— tenemos mucho que aprender de lo que otros transpiran: en su caso sensibilidad, generosidad y pasión. Yo, que he convertido mi blog en mi púlpito y mi látigo, sólo puedo enseñar en una escuela de odio.
Quizás, cuando el Mar se calme, mi mundo tenga algún rincón de serenidad como los que pueblan su tierra. Hasta entonces, seguiré adentrándome con ganas en cada esquina del suyo, donde nos esperan bienvenidas como la que os reproduzco con su permiso.
Gracias, Gaia, cuando me preguntan por qué he abierto un blog, respondo que es para que entren en mi vida personas como tú.
NO PASA NADA


No pasan más que

risas y nubes blancas,

lágrimas y tormentas,

ajetreo lunático

en el agua del mar

y el sol sale de nuevo.



No pasa nada,

no es preciso buscar guías

tan sólo seguir firme

en el camino,

y un poco de tus sueños

por si la noche dura

demasiado,

y mil sonrisas

por si mis fugaces cometas

hoy no alcanzan cielo.



No pasan más que

las palabras importantes

que tú escoges como rumbo

y aquellos recuerdos

que no fueron

y aquellas miradas que

inundan el presente

para cerrarse en

solitarios

e inciertos

hados futuros.



No pasa nada,

nunca pasa nada

salvo el tiempo,

sólo la vida.
http://gaia56.blogspot.com/2009/09/no-pasa-nada-no-pasa-nada.html

viernes, 18 de septiembre de 2009

Kongpleaños feliz


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En algún lugar perdido en la memoria, este desmemoriado tiene su corazoncito, el cual late al tic-tac del recordito más o menos falseado.
Cuentan mis leyendas que hoy hace 44 años que mi descerebrado favorito vino al Mundo —o al País, que lo que es a páginas a él no hay quien lo gane—. Su añorada madre, a falta de laguna estigia donde ungirlo a prueba de todas las puñaladas traperas que le daría la vida, lo arropó cual Juno en un manto de cariño en aquella mañana hospitalaria de Jove.
Pero, al igual que la protectora Tetis, en su afán benefactor Elena le creó un talón de aquiles a su retoño: con las manos en la cabeza de su Nino, acercó el cuerpo de su hijo a su corazón maternal; lo cual provocó que la testa sea el punto débil de este testarudo cabezón —lo de la alopecia vendría después; pero ésa es una histeria peliaguda—.
El caso es que hoy es el ninoversario del descerebrado de Ninín. Háganme caso y encierren a sus hijas en casa; manténganse alejados de toda ventana o barra de bar que él pueda convertir en vertedero de desamor; y, ante todo, ¡no alimenten su ego!, que ya está bastante crecido y ha creado suficientes monstruos.
Si han visto algunos de los dos documentales sobre los de su especie —comercializados en las salas de cine bajo el nombre de Gremlins— ya saben las nefastas consecuencias de no seguir estas precisas instrucciones alimenticias —creo que lo de su aversión al agua ya ha quedado expuesto en este blog—.



Ningún barrote, ni celda acolchada, evitará que Nino Ortea venga y enloquezca en su knogpleaños.
Aprovecho para recordarles que el hoy cumpleañero acepta regalos todos los días, a cualquier hora y situación. ¡Es así de acumulador!
Dense por avisados, y disfruten de lo que tienen sin dejar por ello de soñar con lo que deseen.
¿Alguien quiere soplar las velas?

© El onomástico onanista otrora conocido como Nino Ortea ™. Gijón, 18-IX-09.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Surf, cámara... ¡acción!




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SURF, CÁMARA... ¡ACCIÓN!


un repaso irónico a las películas que han reflejado el mundo del surf
Guión: Pepe Colubi
Realización: Pite Piñas
Si no lo viste en su día, pincha aquí:

lunes, 14 de septiembre de 2009

Puedo aceptarlo




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Puedo aceptar que me acusen de todo...
…que juraseen que los dinosaurios dejaron de dominar La Tierra por miedo a mi voracidad…
…que galileen que El Sol se pone cada atardecer tras su cansancio de que me pase el día repitiéndole tu nombre…
…que alunicen que La Luna se vuelve cóncava de celos al saber que sus noches con tu luz no acaban…
…que otoñeen que ahora el entretiempo llega antes para ayudarme a que tú busques mi abrigo…
…que noviembreen que mis mimbres timbrantes acortan los 30 días de noviembre para que tu cumpleaños llegue antes…
Pero que aireen que me gusta el agua… ¡eso sólo si tú te has bañado en ella!



© El verdadero Nino Ortea ™ Gijón, 14-IX-09

sábado, 12 de septiembre de 2009

300, el cómic




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300
Frank Miller
Norma Editorial. Tomo apaisado en edición prestigio.



Un gran creador, una perfecta artista y 300 valientes.
Esto es lo que nos hallamos en esta excelente historia, destinada a cambiar el concepto que muchos teníamos de Miller como autor centrado en contarnos violentas historias urbanas.
Nos encontramos ante una soberbia recreación de acontecimientos ocurridos hace 2480 años. Estos hechos históricos y su lectura subyacente de ser consecuente con tus ideales de vida hasta la muerte, ya habían aparecido reflejados en la primera página del quinto capítulo de Sin City: La gran masacre.



Acostumbrados como nos tiene Miller últimamente a su magistral uso del blanco y negro, esperábamos con avidez observar el trabajo de la colorista Lynn Varley. Su perfecto matrimonio artístico, de cuya unión han brotado obras como Ronin o El retorno del caballero oscuro, nos vuelve a maravillar.
El sabio uso de las sombras proporciona una gran sensación tridimensional. Con el sencillo uso de la línea y el color realizan una perfecta ambientación.
Marcan el contraste entre la civilización espartana y persa simplemente con el vestuario. Los austeros espartanos con sus capas y taparrabos; los avariciosos persas con sus suntuosas vestimentas y sus excesivos abalorios.
Este contraste alcanza su mayor expresividad en la contraposición de planos entre un iluminado Jerjes —trastocado en una especie de dragqueen— y un recio y austero Leónidas sin ningún ornamento que le diferencie del resto de sus tropas. El color es utilizado de forma clara, efectiva y dramática, acompañando al ritmo narrativo de la obra.



Miller planifica perfectamente su creación.
Distribuye sabiamente pequeñas viñetas en hercúleas ilustraciones; su maestría en la narración visual, se combina con un certero uso de la narración escrita. Sus textos son ajustados, en ellos aprovecha las palabras al igual que un buen soldado no malgasta su munición.
Desde un primer momento nos sumerge en la historia al utilizar repetitivas expresiones en plural, que marcan el ritmo de avance físico en la narración, al igual que el certero cromatismo sella el avance en el tiempo. Esta sensación de movimiento, de avance, se contrapone con la estructura circular de la obra, empieza como acaba con unos soldados avanzando. La vida es una sucesión de ciclos, las acciones se pueden repetir pero no así sus consecuencias.
El primer avance era hacia el honor, el final hacia la victoria.
Maravilla el cuidado anatómico que le presta en los casos necesarios a su dibujo, para realzar el dramatismo de ciertos actos o para centrar nuestra atención en la psique de los personajes. Por ejemplo: cuando presenciamos el naufragio de un barco persa presenta un dibujo descuidado —casi infantil— en una escena propicia para abigarradas recreaciones dantescas; mientras que centra su trabajo —y nuestra atención— en el contraste entre la desbordante alegría de los jóvenes espartanos y la sombría seriedad de su rey.
El único pero que le podría poner a la obra, es el centrarse demasiado en el sacrificio de los espartanos y olvidarse de los casi 700 tespianos que pudiendo retirarse optaron por permanecer en Las Puertas Calientes.
Dentro de un tiempo, podréis encontrar aquí en Ven y enloquece, un estudio más detallado de esta obra; estableciendo un paralelismo entre las páginas elaboradas por Miller y las que en su momento desarrollaron Héctor Oesterheld y Alberto Breccia en su obra Mort Cinder.





₧, , ₤, o $ procedentes de este texto a beneficio de la Fundación por la salud mental de Nino Ortea

viernes, 11 de septiembre de 2009

El libro gordo de Ninete 001




—Oye, Leo, rey… ¿Te enteraste de lo del felón de Ninín?
—Calla, calla, Jerjes… ¡Menudo pedazo de desilusión! Estoy que no me puedo sentar.
—Pero… ¿Tan grande fue? ¡Joooooo, qué envidia!
—A ver si dejas de sobarme y me escuchas, reina mora. Dije desilusión… Lo otro, ni lo cato ni lo pruebo.
¡Que soy de ESPARTA!, no de Sodoma como otras!
—Pues ya sólo quedáis 300.

Y ésta, queridos lectores, es la verdadera razón para la batalla de Las Termópilas, provocada por la cobarde actitud del infame Nino Ortea.


El libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene, y yo te digo contento: ¡Hasta el posteo que viene.
Ninete, “el escritorcete” primo de Espinete

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La explicación debida I


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Estimados lectorrres de Ven y enloquece:
Les habla el doctorrr Alex Zorka —doy porrr sentado que la mayorrría de ustedes me conocerrrán porrr mi parrrticipación en prrrogrrramas como Grrran Herrrmano o Contacto con tacto—.
YO me veo obligado a comunicarrrles un parrr de rrrealidades en lo rrrelativo a este blog. Rrrealidades que ya rrresultaba imposible intentarrr mantenerrr ocultas porrr más tiempo:
1) Nino Ortea no existe.
2) Trostélido es un palabrrro. No aparrrece en ningún diccionarrrio ni manual de uso.
Me van a perrrmitirrr que me explique, parrra evitarrr posibles ataques de histerrria colectiva entrrre la legión de seguidorrres de este grrran blog y de su mejorrr crrreación: Nino Ortea.
En la noche del 16 de noviembrrre de 2006, un porrr entonces desconocido rrrompió la trrranquilidad de mi centrrro de rrreposo situado en el paseo marrrítimo de la playa de San Lorrrenzo, en Gijón.
Extrrremadamente delgado, ligerrramente desaliñado e incapaz de centrrrarrr la mirrrada, expresiones como “¡jar¡, chanchi, trostélido o pellejuda” llamaron la atención del rrrecepcionista de noche de mi centrrro, a quien se había dirigido para preguntarle si le vendía el último número de la rrrevista Súperrr Pop.


Fui avisado a fin de que dierrra mi consentimiento parrra telefonearrr a las fuerrrzas del orrrden. Trrras verrrlo, me llamarrron la atención su soberrrbia y su capacidad parrra simularrr estarrr cuerrrdo, rrrecurrrrrriendo a una verrrborrrrrrea siemprrre elogiosa sobrrre sí mismo.
Fumadorrr compulsivo, bebedorrr impulsivo, insomne e indecente. Esos rrrasgos enseguida me rrresultarrron evidentes. Trrras dejarrrlo hablarrr de sí mismo —rrresultaba ameno pese a su discurrrso monotemático— fui descubrrriendo una serrrie de rrrealidades evidentes, ocultas bajo su desvarrrío:
A) Estaba afectado porrr una pérrrdida muy dolorrrosa en su entorrrno afectivo.
B) Errra una perrrsona con una necesidad incontenible de serrr escuchado.
C) Sufrrría un trrremendo desengaño amorrroso que se negaba a afrrrontarrr.
D) La falta de un trrrabajo estable lo había llevado a tenerrr un exceso de tiempo indolente, en el que se había obsesionado con su situación emocional.
E) Su mente había rrreaccionado crrreando la figurrra de “El Otrrro”. En su caso, había desarrrrrrollado una perrrsona que encarrrnaba sus fantasías; pues el prrroyectaba todas sus penas y culpas sobrrre su verrrdaderrro yo.
YO decidí perrrmitirrrle quedarrrse en mi centrrro durrrante esa noche; y a la mañana siguiente se levantó muy locuaz. Ayudó en todos los prrreparrrativos parrra disponerrr el salón de carrra al turrrno de desayuno de mis usuarrrios; y mostrrró una grrran facilidad parrra interrractuarrr tanto con el perrrsonal como con los huéspedes. Especialmente con las damas de cierrrta edad, que se mostrrraban embelesadas porrr su encanto.
O, más bien deberrría decirrr porrr el encanto de su alterrr ego: Nino.
Nunca sabrrré lo que lo llevó a llamarrr a las puerrrtas de mi centrrro; aunque todo indica que errra víctima de un estado pasajerrro de desorrrientación mental, rrresultante de un cúmulo de tensiones emocionales y prrrivaciones físicas.
Trrras el desayuno se dispuso a dejarrrnos, pues debía rrregrrresarrr a su casa. Se ofrrreció a pagarrr porrr el desayuno y la cama, parrra lo que sacó —porrr errrrrrorrr— la tarrrjeta de un videoclub. En ese momento pude leerrr porrr vez prrrimerrra su nombrrre auténtico: Marcelino José Ortea Suárez.
Le dije que no debía nada, a lo que él contrrradijo diciendo que no le gustaba deberrr favorrres y rrretomó su canto a si mismo y a lo mucho que valía.
Atrrraído porrr la currriosidad sobrrre su caso —que me rrrecorrrdaba al Síndrrrome Drrrakul padecido porrr el grrran Bela Lugosi— YO me ofrrrecí a darrrle trrrabajo como chico de los rrrecados, confiando en que al tenerrrlo cerrrca podrrría ayudarrrlo sin que su egocentrrrismo rrrechazarrra mi favorrr.


La explicación debida II


Centrrrándonos en lo rrrelativo a este blog, les contarrré su génesis:
Marcelino se veía como un escrrritorrr maldito, víctima de la incomprrrensión ajena; porrr lo que de hecho lo había animado varrrias veces a abrrrirrr un blog en el que volcarrr su crrreatividad frrrustrrrada. Cuando en la noche del 18 de julio de 2008, me pidió perrrmiso parrra usarrr mi conexión a Interrrnet parrra abrrrirrr un blog, accedí encantado.
Parrrece serrr que una charrrla con un tal José —al que había conocido en su condición de cliente de un kiosco había sido el impulso que necesitaba su ego—. Así que olvídense de esa fantasía rrrecurrrrrrente en la que dice que pirrratea la señal a su vecino.
Marcelino postea desde este centrrro con su porrrtátil, usando la rrred wifi que YO pago rrreligiosamente.

Porrr un tiempo las cosas marrrcharrron bien.
Lo animé a que intrrrodujerrra varrrias voces es su discurrrso–a las que él llamó heterrrónimos— a fin de aliviarrr su esquizofrrrenia. Poco a poco, pese a que se la encontrrraba casualmente, parrrecía que se iba olvidando de aquella Manón que lo obsesionaba. A cambio, idealizaba a toda chica o mujerrr menorrr de 50 años que llegaba a conocerrr; prrresentándolas en sus textos como prrrendadas del encanto de su alterrr ego.
Incluso vencía su alerrrgia al trrrabajo. Y llegó a venirrr muchas noches a ayudarrrnos con las tarrreas de mantenimiento, rrrepintado y adecuación de nuestrrras instalaciones. Parrra el desempeño de tales funciones, se inventó la excusa pública de que trrrabajaba de rrrecepcionista en un hotel. Pues siemprrre ha negado su vinculación con esta institución.
YO perrrmitía todas sus extrrravaganzas al notarrr rrrasgos evidentes de su evolución:
I) Ya no llorrraba al rrrecorrrdarrr a la desdentada.
II)Aceptaba que había solventado la falta de la figurrra materrrna con la de la mujerrr idealizaba.
III) Había dejado de fumarrr.
IV) Apenas rrrecurrrrrría a sus heterrrónimos en el blog.
V) No se pasaba horrras delante del espejo.
Es más, cuando a prrrincipios del julio pasado le pidió a mcca que le devolvierrra sus librrros y aceptó la caótica devolución rrrecibida, pensé que había dado el paso definitivo en su currración.
Me equivoqué.



Cayó en un perrríodo de apatía, trrraducido en un desencanto con este blog.
Engrrrandeció la figurrra de su alterrr ego, al que prrresentó como autorrr de una novela finalizada, colaborrradorrr en librrros antológicos y parrrticipante en actos patrrrocinados porrr la Fundación Municipal de Culturrra.
Trrras casi trrres años de consulta, el pasado marrrtes 25 de agosto YO orrrdené su ingrrreso en el centrrro que rrregento, ante el miedo a que N volvierrra a dominarrr a Marcelino.
Porrr desgrrracia, ayerrr lo sometí al test de Rrrorrrschach de enfrrrentarrrse a este blog, y ya leyerrron los rrresultados… ¡Se mandó besos a si mismo pues crrreía que en rrrealidad errra un mono abrrrazando a un plátano!
De momento, la gerencia de este manicomio pasa a ocuparrrse de la dirrrección, rrredacción y maquetación de los contenidos de esta bitácorrra. Hasta nuevos avances, las colaborrraciones de Marcelino en Ven y enloquece serrrán esporrrádicas, ocupando su lugarrr algunos de nuestrrros más saneados huéspedes, al igual que los miembrrros más cualificados de nuestrrro perrrsonal.


Ya saben, cuando lean aquí o allí, algo firmado por Nino Ortea, no duden de su carácter apócrifo. Todo lo que aparezca así firmado, no será más que una sarta de mentiras falseadas por un ser tan inexistente como Juan Pablo II o Azorín.
Confío en que sepan entenderrr y disculparrr la actitud de Marcelino. Es un narciso de su falso rrreflejo.
Antes de dejarrrlos, perrrmítanme un consejo:
No metan la cabeza en un micrrroondas encendido. No sólo evitarrrán quedarrrse calvos, también se ahorrrrrrarrrán subirrr —cual Marcelino José Ortea Suárez cualquiera— las montañas de la locurrra.
Firrrmado:


Alex Zorka
director del Centro de Reposo “La Lloca del Rinconín”.

martes, 8 de septiembre de 2009

Todo se acaba



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¿Dónde has estado todo este tiempo?
¡¡Nos tenías preocupados!!
¡¡¡No te vuelvas a fugar con el circo, que asustas a todos los animales!!!
Esto nos duele más a nosotros que a ti… ¡No tienes culo y pegamos en hueso!
¡Venga!... ¡Ponte a escribir!