Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

lunes, 31 de marzo de 2014

Consultorio quinquenal de sentimientos.



Disfruto mucho releyendo este post en el que —partiendo de frases reales introducidas en un buscador y que condujeron a este blog— fabulaba un consultorio sentimental para los lectores.




Querides lectores:

Finalmente tengo el honor de dirigirme a ustedes para compartir algo más que té y compañía en estos días de verano austral.

Quizás no me conozcan, pero yo he oído hablar mucho y bien de ustedes, así que permítanme que me presente:

Mi nombre es Doctor Ninosko, licenciado en obstetricia gastorópoda por La Granja de Pin y Pon.


El Dr. Ninosko no ceja en lo de no depilarse las cejas.


Desde su más tierna infancia —ya antes de que cayera en ese pozo sin fondo de la adolescencia en el que lleva entrañado 35 años— he sido la parte encargada de la afloración subconsciente del inconsciente de Nino. De hecho, a mí pautación se deben sus denigradas gestas en el terreno emocional y afectivo:

Fui yo, y no el modosito de Mar-ce-li-no-jo-sé, quien ante la negativa de su primer amor —otrora conocida como Ricitos de oro a prestarle atención, le aconsejé que le regalara a la pelilarga un bote de laca de La Señorita Pepis. Desde entonces Ricitos —ahora señalada como Pelona— luce una calva espectacular, aunque una orden judicial nos impide acercarnos a felicitarla.



Fugados del reformatorio, y ya en el instituto deformante, tras seguir mis doctos consejos Nino logró convertirse en El terror de las nenas. Y es que no hay nada más masculino que la falta de higiene y la nulidad de modales. Era salir él al pasillo ¡y todas corrían a clase o al baño! —lo que origino la costumbre femenina de ir apelotonadas al tocador para evitar al sobón—.


Desde su hospitalización en la universidad, y no es por supravalorarme, he logrado un auténtico éxito científico:

A base una dieta desequilibrada a base de bromuro y tigretones, mi impaciente paciente se mantiene célibe cual vestal de Dionisos, a la espera de la llegada del amor verdadero, ¡Qué hay mucha pellejuda pelandusca por ahí fuera!

Cuarenta y ocho años y la leyenda crece… al contrario que otras partes de su anatomía.




viernes, 28 de marzo de 2014

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido.




Ahora que mi vida cabalga a lomos de una yegua sombría, encuentro inspiración en fantasear que viajo de vida en vida mientras escucho canciones de Joaquín Sabina o veo películas como Holy Motors (Leo Carax, 2012) 
 
Un cigarillo con EVA bien vale la expulsión del Paraiso
Vivir vidas de otros me ayuda a no sentirme solo en estos tiempos caníbales, saciados de falso buenismo y en los que la única propuesta de mejora social que se nos plantea, desde la progresía mediática y el Facebook mediatizado, es el atraso de salir a la calle y romperlo todo, en escenas parecidas a ésas que denunció con aguafuerte don Francisco de Goya.


Soy presa fácil de la ira y la furia. Intento controlarlas. Ésa es mi lucha diaria. Soy consciente del estado de desesperación en que se encuentran los que lo han perdido todo menos la dignidad. Por eso procuro no azuzar su ira y su furia con mis palabras.

Frente a las acciones callejeras, opto por la actividad hogareña. Prefiero sentarme a leer, a ver, a escuchar… o a silbar mi melodía que me aleja de la melancolía. 


Mi sitio no está allí fuera, donde mi persona se fundiría en masa; y ésta en horda. Desconfío de la deshumanización de lo multitudinario. Quizá por eso me vuelvo cada vez más solitario.

A pesar de mi alergia a la espera, mantengo viva la esperanza. Esta primavera espero mucho de mí, sin por ello dejar de ser consciente de lo sombrío de la realidad en la que cabalgamos; tan agria que ni la primavera quiere visitarla y manda en su lugar a su prima invernal.

La mantengo viva aunque vivimos tiempos caníbales en los que devoramos el recuerdo de personas a las que ya habíamos condenado a un olvido en el que los vació la desmemoria. Y ahora, una vez muerto, añoramos como compañero de juegos al que habíamos denostado por tahúr.



La realidad es en ocasiones dura y amarga, normalmente es vulgar y aburrida. Es natural que procuremos embellecerla o dulcificarla. Cado uno tiene sus armas en esa batalla diaria, las mías son mis ensoñaciones. Gracias por ayudarme a mantenerlas vivas.
 

De ciertas flores saboreo hasta el tallo.


Gracias por estar aquí, en mi vida.

Nino

miércoles, 26 de marzo de 2014

Presentación del sexto número de Zander Magazine.



Mañana jueves 27 de Marzo, a las 19:30 h., tendrá lugar la presentación del sexto número de nuestra publicación Zander Magazine. La cual tendrá lugar en el espacio tienda del Centro Niemeyer de Avilés.

 
¡Avilés, aquí vuelve el trueno!