Ven y enloquece

Ven y enloquece
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miércoles, 30 de julio de 2014

Seamos decadentes (reprise).



Ayer, mientras tomábamos unos vinos optimistas, una buena amiga, María añadió un símil a los que ya pueblan mi imaginario.
En su ánimo optimista respecto a este blog y su futuro, María establecía una comparación exquisita entre mi espíritu creativo y el de los literatos Decadentes. Todo ello ante el gesto cómplice de su afortunado marido.
Probablemente, mi Lola, ninguno de los dos reparó en la mueca que en ese momento marcó mi cara, pues desconocen mi gusto, ya enmohecido, por sugerirte “Seamos decadentes” cuando busco bañarme en tu sonrisa.


Apurado el vino compartido, y mientras “resaboreaba” en casa el buen rato pasado, volvió a mí una constante que, curiosamente había resonado con intensidad horas antes en una respuesta dada a un comentario en este blog: el maridaje entre Realidad y Deseo.
Es más, en ese momento recordé de forma vaga haber leído que el mediático Barack Obama había inspirado la creación de un personaje para la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca. Recordar es un vicio que me envicia cuando tu ausencia me saca de quicio, Lola.
Falto de todo menos de memorias de lo inservible, me acordé de que el ticket presidencial demócrata del año 2008 estaba estrechamente ligado a la mejor serie televisiva post Frasier: Battlestar Galactica. Al parecido físico y vital —veteranos de guerra torturados por el enemigo, y casados con rubias neumáticas— entre John McCain y el inconmensurable Saul Tight, se unía el parecido físico y maestril entre la adoratriz Sarah Palin, y la firme Laura Roslin.
  
¿Más coincidencias?
¡A puñados!
Tom Clancy pronosticó en 2001, dentro de la trama ideada para el videojuego Ghost Recon, que Rusia invadiría Georgia en 2008. Se equivocó al parecer en sólo 3 meses. Curiosamente, ayer noche, María calificaba de “tronados” a todos los que consideran los videojuegos como un entretenimiento para adolescentes.

¿Más casualidades?
Rodríguez Zapatero afirmaba, en Marzo de 2008, la inexistencia de toda clase de crisis. Días después, la editorial DC involucra a Superman, Batman y demás superhéroes en la solución de una Crisis Infinita. Los personajes ya han superado esta crisis de viñetas, los humanos seguimos tomando puñetas.
Admito que en el caso del señor Rodríguez Zapatero, habría que hablar más de inutilidad que de irrealidad; pero bueno, nuestra realidad no deja de tener su punto decadente.

¿Otra fatalidad?
¡El mismo día en que me llega el catalejo que pedí por catálogo, vas tú, Lola, y decides bajar las persianas de tu casa!
Y ahora, ¿a quién reclamo?
¿Para qué quiero yo un catalejo si ya no me quieres ver ni de lejos?
¿A quién podemos reclamar cuando lo vivido no se ajusta a lo soñado?
¿Al maestro armero?
Yo, no. Yo soy pacifista.
Yo sólo puedo reclamarle a tu realidad el que le sea tan infiel a mi deseo.


Y aquí está mi posteo original: Seamos decadentes
Gracias por tu lectura.

lunes, 28 de julio de 2014

Ayer la vi (reprise).



Durante estos días perezosos, hasta la llegada del estimulante septiembre, voy a ir colgando en el blog una selección/revisión/reescritura de una serie de entradas de Ven y enloquece. Entradas que agruparé bajo la etiqueta “Reprise”.
 


Empiezo por la que fue para mí una gran sorpresa, al ver la reacción tras la lectura de Ayer la vi por parte de gente que me conocía.
Como voluntad, mi Ayer la vi era y es un sentido homenaje al Hoy la vi de Enrique Urquijo

Como curiosidad, el protagonista de mi novela Buscando el olvido recuerda esto en el capítulo 20 “(…) le regalé un ejemplar que llevaba conmigo de la publicación Nueva Dimensión que recoge mi relato de apariciones espectrales Ayer la vi. (…)

Ahora, con pequeños cambios sobre el original, recupero el que fue mi primer intento de escritura poética bordeando lo patético.




Ayer la vi (reprise)



Ayer la vi; y por primera vez en cuatro años no la miré.

La vislumbré sentada en la terraza de ese cruce que durante tanto tiempo se había convertido en mí encrucijada.

La intuí acompañada por su eterno enamorado.

No envidié ser él. Me alegré de ser yo.


Ayer la vi; y la posibilidad de que me hubiera visto no me hizo sentir como Aquiles, con el talón atravesado por su mirada.

Y, a diferencia de Ulises, tampoco necesité ensordecer mis tímpanos para no oír sus cantos de sirena.

Ignorarla no fue ninguna gesta épica. Fue tan fácil como seguir mi camino.


Ayer la vi; y recordé al ilusionado iluso que, ebrio de pasión, le había cantado eso de Lo más lejos, a tu lado.

Yo, que me desviví por estar a su vera, me alejaba de ella.

Por primera vez, mantenía mi curso frente a aquella que fue mi agujero negro.



Ayer la vi; y no preferí quedarme ciego a ver cómo me ignoraba.

Ni deseé estar en cualquier lugar sobre ella.

Aunque se repetía la misma escena, el amor no era la droga. Lejos de ser un chico celoso, me sentía como el Rey Arturo resurgiendo de Avalon.

Por fin aquellas canciones de Roxy no me llevaban a ella.

Ayer la vi; y no regresé a casa con el estómago en la boca.

Ni vi en mi reflejo la expresión de un niño al que le acaban de revelar la identidad de los Reyes Magos.

Al día le siguió la noche, y no acabé aullándole su nombre a la Luna.

Ayer la vi; y, aunque ya era agosto, deseé haberme encontrado en julio.

Pero comprendí que era tarde. Mi tiempo había pasado.

Julio no tenía más noches que perder conmigo.


Ayer la vi; y tenía que decírtelo a través de este blog al que quizás entres silenciosa.


Ayer la vi; y eso hoy ya no importa.

Ayer no te vi, y eso sí importa. Pero la cobardía me impide romper el silencio.