Ven y enloquece

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Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

jueves, 30 de octubre de 2014

Batman Un Halloween largo y oscuro 3/3




Victoria oscura continúa la trama de BELH. Las coordenadas de partida son las mismas: historia desarrollada en trece entregas —de Halloween a Halloween, siendo los episodios que coinciden con la festividad de carácter especial— junto a un episodio 0, publicado en la revista Wizard. Volvemos a estar ante un criminal que asesina mensualmente coincidiendo con días festivos; volvemos a encontrarnos ante una estructura de novela enigma articulada por reflexiones sobre: Familia, Identidad, Soledad.... volvemos a hallarnos ante un Bruce Wayne que al vestirse de murciélago se desviste del disfraz de millonario despreocupado. Estas coincidencias pueden hacer pensar que afrontamos un remedo de BELH. Creo que no.



Hay diferencias que hacen que BVO supere incluso puntualmente a BELH. Estas diferencias van más allá de que las víctimas sean policías, en cuyos cadáveres ahorcados cuelgan páginas, sobre las que el asesino —The Hangman— reproduce el juego del ahorcado; o de que en este caso todas las pistas parecen inculpar a un único sospechoso: Dos Caras. La diferencia radica en que Loeb articula Victoria oscura sin la celeridad e incertidumbre que resienten el final de El largo Halloween, donde el lector tiene la sensación de que o bien el guionista ha dejado una serie de pistas ocultas a lo largo del relato, o bien no ha resuelto de forma verosímil la autoría de la totalidad de los asesinatos.


En Victoria oscura sus reflexiones sobre los personajes, y sus sentimientos, aparecen mejor desarrolladas, pivotadas sobre los devastadores efectos de la pasión envilecida y el peso del odio en las entrañas. Si en BELH asistíamos a la génesis de un villano clásico, ahora estamos ante el origen de un héroe: Robin. A la vez que el guionista aporta nuevos enfoques sobre protagonistas conocidos, como la duda sobre la ascendencia de Catwoman.


Su narración es acompasada, y aparecen voces armonizadas por el viejo sentimiento que afina las cuerdas de nuestro corazón: el Amor: amor paternal, amor carnal, amor loco... el apego de Loeb por el cine se palpa en toda la obra, sobre todo en los pasajes protagonizados por un Joker que repite diálogos de James Cagney en Al rojo vivo (Raoul Walsh, 1949), o expresiones de Richard Widmark en El beso de la muerte (Henry Hathaway, 1947).


Los personajes han cambiado tras los desmanes de Festivo. Gordon, ya comisario, sufre el dolor del alejamiento de su familia, a la vez que muestra cierto recelo hacia el Murciélago; Batman, mortificado por la desgracia de Dent, decidirá confiar en Robin —integrado por primera vez al reparto de Loeb y Sale— para salir de esa fortaleza de soledad en la que había convertido su bat-cueva. Estas diferencias se aprecian en el tono de las obras. Mientras El largo Halloween comenzaba con esperanza y terminaba con desolación; Victoria oscura comienza con soledad y termina con alegría. 



Lo que iguala a ambos títulos es el imprescindible trabajo de Sale, quien ratifica en cada viñeta su profunda condición humana en un medio poblado de estrellas cuyo arte es brillante pero frío. Sale trasmite todo un torrente de sensaciones y emociones con sus lápices: su Hiedra Venenosa nos hace desear el roce de sus labios infectos, la fiscal Porter convertiría en cautivo del mal a cualquiera con sangre en las venas. El dibujante desborda imaginación, innovación y pericia en la composición y desarrollo de cada entrega; plasmando personajes que se funden con la ciudad que aman, o se empequeñecen ante los que aman, pero cuyo corazón late viñeta a viñeta.


Destacar el trabajo del colorista, Gregory Wright, quien añadiendo el gris a toda tonalidad sumerge a la obra en unas aguas de innegable belleza: convierte Gotham en una dama melancólica por cuya atención se enfrentan héroes y villanos.


Vivimos tiempos de sustos y malos tratos, evadirse de su machaconería con la lectura de unas buenas historias nos alejará de la histeria.


Nino Ortea, Gijón, octubre de 2014.

4 comentarios:

  1. Wooooow!!!
    Sí que te gustan los comics!!
    Me odiarás cuando te diga que nunca, nunca, nunca he siquiera tocado uno :s
    Tampoco he visto las series o pelis de todos esos personajes :s
    El mayor acercamiento que he tenido (no me odies más por favor) es cuando veo The Big Bang Theory :s

    Pero lo que me ha hecho seguir tus enlaces y leer las tres partes de tu crónica, es la pasión que te mueve, así como cada quien tendrá sus propias motivaciones, la tuya aquí se denota fuerte y eso sí que me atrae. El fundamentar, el creer, el deleite que se percibe, eso sí que me gusta :)

    No sé nada de Batman, pero sí sé que la lectura, como dices al final, es de las mejores formas de viajar fuera, muy fuera de este mundo en el que nos ha tocado vivir.

    Un gusto volver :)

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    1. Buenos días, Nicky:
      Un placer tenerte de vuelta. Gracias.

      Sí, a mis 49 años soy un fiel lector de cómics. Es raro el día desde mi niñez en que no leo alguno. Ahora es un medio minoritario, no me extraña que seas ajena a él y que te sea conocido por simples referencias en medios masivos como el cine o las Teleseries.
      Así que no te odio (por cierto, hay una serie titulada “Hate”, por Peter Badge, que es una pasada; y una novela gráfica "Why I Hate saturn", de Kyle Baker, que es una delicia) pero sí que me da pena: el que personas como tú no lean cómics: es señal inequívoca de que el medio se está muriendo.
      En los artes narrativos (Cine, Literatura, Historieta,…) creo fundamental que predomine una comunicación. En los plásticos, la Belleza, y en la Música me atrapa la sencillez de emociones.
      Cuando opino sobre Cómics, lo hago desde el corazón y las tripas. Me meto en la historia que leo. No es que me crea un enmascarado justiciero, pero sí que me identifico con el dolor por la pérdida de un ser querido, con el enfrentarse al destino o el hacer lo que deseas y no lo que se espera de ti, que marca estas historias. Te agradezco el que me digas que aprecias esa pasión. La pasión puede llevarme a arder en infiernos de desencanto, pero lo prefiero a la tranquilidad del purgatorio de la monotonía,

      Leer nos ayuda a imaginar una vida mejor, no nos enajena de la realidad pero sí que nos protege de su vulgaridad.
      Gracias por tu compañía, Nicky.

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  2. Ah, pues yo que no sabía nada de esto y he disfrutado como una cosaca. Me han encantado las versiones que da de los personajes, pero sobre todo las portadas. me encantan las tintas planas.

    Y yo sí, soy forofa de los cómics y leo toooooodos los que caen en mis manos. Es curioso que se vendan en tiendas tan especializadas que cuesten de encontrar. En la ciudad cercana solamente conozco una tienda que se mantiene abierta desde hace siglos, pero ha minimizado el campo de ventas y ha restaurado el resto de la tienda para exposiciones de dibujo.

    Es una pena, o yo estoy tan lejana de ese cosmos y comiéndoseme el tiempo que ya no sé, ni qué se vende. Bueno, a los niños los enjabonan con porquería de cómics basados en personajes de la ópera bufa de la tele. Un asco.

    Hala, que hoy ando negativa, porque he dejado un comentario a un compañero bloguero que me va aprohibir la entrada en su casa a no ser que lleve una tarta de chocolate para acompañar el café :))

    Abrazo, compi.

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    1. Buenos días, Verónica:
      Me encanta cabalgar a tu lado, cosaca, cual nuevo Miguel Strogoff.

      Sí, el arte de Tim Sale es muy expresivo, usa muy bien la sencillez narrativa y su trazo es cada vez más depurado. Tengo la suerte de atesorar un dibujo suyo dedicado, creo que lo colgué en el blog. Si no es así, no tardaré en hacerlo.
      Los colores planos se ajustan a la visión de Sale, es daltónico y entinta los dibujos antes de entregarlos al colorista para evitar que el color disperse las formas. De ahí lo conciso de su entintado.. Recurre a las aguadas para dar tonalidades a sus ilustraciones.

      Tengo miles de tebeos, aunque perdí gran parte de mi colección en un incendio. Ahora apenas me puedo permitir comprarlos, dado lo precario de mi economía. Con el tiempo, ha ocurrido con la Cultura Popular lo mismo que con los Pieles Rojas: con la excusa del progreso se la ha exterminado y a los supervivientes se les ha reducido en reservas. En el caso del cómic en librerías especializadas. Antes los tebeos abundaban en los kioscos, ahora escasean hasta los kioscos. De tener dinero abriría uno.

      Hay una serie televisiva estupenda que creo que tanto a tus hijos como a vosotros os encantará: “Batman, la serie animada”. Si puedes conseguir algún episodio, confío en que pasareis un buen rato.
      En cuanto a historias impresas, hay manga muy bueno y apropiado para su edad. Quizá en alguna biblioteca pública cercana lo encuentres. Te aconsejo: Maison Ikkoku, Real, El almanaque de mi padre, 20 century boys, Detective Conan o Naruto.

      Confío en que ese bloguero “comentado” no sea tan ingrato como para sentirse cabreado. Es una suerte, un placer y un estímulo el escribir algo que despierta tu interés, aunque tu respuesta nos ponga los puntos sobre las íes.
      Me encanta el café con tarta de chocolate.
      Un abrazo de cosaco, Verónica.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.