Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Voraz




 Voraz


Ni quiero ni busco engañarte,
mi mero deseo es el de devorarte,
hacer que nos saboreemos con intensidad efímera.

Lo único eterno es mí es la curiosidad,
este hambre que no sacia la ingesta de edad,
pero que podemos aplacar aquí sobre la encimera.

Viví durante un tiempo a dieta de normalidad,
pero me devoraban las ansias de voracidad,
así que mi vida volvió a ser la que era.

No busco ser normal, sino feliz.
Apuremos una avidez que tú calificarás de desliz
cuando le expliques a tu amiga tu cansancio y tu ojera.

Y así, mañana tras nuestro adiós,
cuando él te pregunte por esa sonrisa en tus labios
podrás tranquilizarlo con que su intensidad será perecedera.

Y le silenciarás que, por eso, vuestro matrimonio será eterno,
pues habéis triunfado al hacer de la pasión un averno,
y tu cuerpo de ángel sólo se endiabla al caer en una fugaz hoguera.



Y esto es lo que canturreo cuando evoco nuestro jaleo.


jueves, 23 de noviembre de 2017

Este jueves un relato: “Posverdad”

Este jueves es el compañero Juan Carlos Celorio quien nos convoca en su blog ¿Y qué te cuento? para intercambiar emociones, creencias y deseos presentados como “posverdades”.

Pinchando en este enlace accederás a los relatos de mis compañeros, atentoLector.




Posverdad ninoskera

Ninoskito lee la interesante propuesta de Juan Carlos. De todo lo escrito se queda con una frase: “que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad”.
–Pos’verdad que Juancar tiene razón. Las “aparientas” engañan. ¡Mi última aparentada me engañó hasta con el butanero! Y eso que ella perjuraba que le gustaban los intelectuales, no los musculosos. Y pensar que, enloquecido por impresionarla, abrí un blog, publiqué siete libros y compré gafas de pasta… ¡Cuando en lo que tenía que haberme gastado la pasta era en ir al gimnasio!

Antes de colocarse otro par de calcetines en la entrepierna, observa su reflejo en el espejo:
–Bueno, no estoy tan mal, si me miras de lejos. Además, ellas siempre me aseguran que “el tamaño no importa”. Y lo dicen riendo, así que les debe de alegrar mi calibre.
Tal entelequia ninoskera no es una posverdad de ésas, sino un juicio verdadero; uno de ésos que profiere sin maldad media humanidad, y que la otra mitad escucha entre risitas burlonas. Él pertenece a la extendida media masculina que, sin saber lo que mide un palmo, asegura que alcanza los 20 centímetros; tamaño que, desde su época de fumador, Ninoskito calcula que debe de ser similar al de un mechero “mini Bic”.
Desde que el humo no ciega sus ojos, este fabulador puede haber perdido la chispa, pero no el chispero. Como Ninoskito no es ningún cínico, no sale cada día con un farol buscando un hombre; lo hace con un encendedor algunas noches, en busca de alguna gatita que empiece por quitarle el hipo y acabe por arañarle el corazón.

De la que empuña el “mini Bic”, aprecia una diferencia entre los tamaños referenciados. Tiene claro que el mechero no puede haberse dilatado por su fuego, así que se plantea el ir al costurero a por el centímetro y salir de una vez de dudas; pero se frena pensando en que es noviembre, y el frío no ayuda a que su “nini yo” se amplíe.
A la vuelta, si como siempre regresa solo, pensará qué puede fabular para este jueves. 350

viernes, 17 de noviembre de 2017

Ayer se acabó

Hoy se cumplen dieciocho años de la muerte de Enrique Urquijo; sin embargo, más que en él, llevo todo el día pensando en mi madre.
Al saber del fallecimiento del líder de la banda “Los Secretos” se mostró muy preocupada, preocupación que se mantuvo durante varios días. Mamá sabía de mi admiración por Enrique Urquijo, y también sabía de mis debilidades, de ahí que se le avivara la inquietud de que a mí también me pasara algo malo en la calle.
Te admiro, Enrique.

Te quiero, mamá.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Este jueves, un relato: "Con los ojos vueltos"

Este jueves es nuestro compañero Pepe quien nos sugiere “asomarnos al interior de nosotros mismos” en su convocatoria: "Con los ojos vueltos"


 El humo cegó mis ojos

Quizá el humo sea metáfora borrosa de una vida que a la par que nos consume, se impregna en la piel, el cabello, los recuerdos… Apuramos su sabor o lo disfrutamos perezosamente. El humo, como la vida, nos acompaña en todo momento, sea triste o alegre. Al sentirnos (de)pendientes cambiamos de marca de tabaco, como lo hacemos de parejas o amigos; pero al igual que siempre recordamos ese primer beso que aceleró nuestro corazón, nunca olvidamos ese primer cigarrillo que nos revolvió las tripas.

Los ciclos del placer compartido seguido por la espera insegura, me llevaban a exhalar humo y expeler sentimientos. Después de todo, guardaba su tabaco cerca de mi corazón. Hubo veces en que tener un cigarrillo en la boca era lo más parecido a relamer su lengua. ¡Qué hombre me sentía cuando mimaba la comisura de mis labios!

Al igual que mi corazón subsistía con besos robados, mis pulmones se alquitranaban con cigarrillos mendigados. Acabé limosneando amor y comprando cigarrillos: un hombre debe pagar sus vicios y adeudar sus sentimientos. Los hombres no lloran, fuman en silencio.
Quizá nunca fui tan hombre como cuando superé los dos paquetes diarios y las cuatro palpitaciones nocturnas. Lejos quedaba el tiempo, enterrado más allá del arcoíris, en que exhalaba fuerza de ánimo. Cambiar de marcas no me ayudó a dejarlo, al igual que cambiar de camas no hizo que la olvidara. Mi vida era un carnaval de espejos y humo. Toda excusa me llevaba a colgarme de ella, lo mismo que cada impulso hacía que un cigarrillo colgara de mi boca.

Tras un despertar, entre arcadas de lo fumado, el fuego dejó de caminar conmigo: sólo su saliva me revolvía más que la nicotina.
Si yo he podido dejar alguna adicción y pocos de mis muchos vicios, tú también podrás, atentoLector. Créeme que lo tóxico que transpiro en este relato juevero no es fabulado: lo inhalé a diario hasta que comprendí que aquello no era vida, era humo.
Aunque debo admitir que hay noches de ardor en que salgo con mechero, confiando en que quien me pida fuego, camine conmigo. (350)




Pulsando en este enlace encontrarás más vueltas de ojos.


Gracias por tu compañía, atentoLector.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Un mes después, igual de agradecido

Un mes después de la publicación de «Nada ha sido probado», os sigo venyenloquecidamente agradecido por la acogida que le estáis dando a la antología, que se mantiene en los primeros puestos de ventas de Amazon.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Elisión



Elisión

Nunca quise ser aquel otro,
sólo deseaba ser estos nosotros,
por eso me escuchaba
en cada nombre que pronunciabas
y que siempre era el del otro.

No me importaba no estar en tu boca,
ni el no volver tu mirada loca;
sólo quería encontrarme en tu corazón,
así que acepté la sinrazón
de ser silencio en tu boca.

Eso fue entonces; ahora que me he vuelto cuerdo
de tu boca casi no me acuerdo,
salvo si me muerdo los labios
de frustración, al sentir esto que los sabios

diagnostican como estar cuerdo.





Consejo de uso para esta evocanción:

Evocanción a entonar por quien presente una gran naturalidad para elidir pronunciar la “s” del plural, en metáfora de la boca que se olvida decir “nosotros” cuando habla en primera persona y en sueños.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Extraños en el paraíso

No codicio ser el Nobel Dylan ni el plebeyo Sabina: si escribo es por necesidad, no por ambición. Aunque admito que tengo de poeta lo mismo que Bob y Joaquín atesoran de novelistas: a los tres nos gusta contar historias. Si ellos componen canciones, yo escribiré evocanciones.
  


Mi contar historias tiene mucho de cantar mis ilusiones y de trinar mis decepciones, a las que pongo ritmo de experiencias o compongo al son de falsos recuerdos.
La necesidad que me lleva a escribir no resulta de un tema único. Aunque sí que tiendo a repetir estribillos en su cadencia, por eso de fantasearme como un decadente; de ahí que recomponga como cantares de gesta lo que fueron gorjeos cotidianos: mis recuerdos son más bellos que las vivencias que los originan.

En mis evocanciones el pasado sonará orquestado a mi capricho; el presente resonará como soleares improvisadas; y el futuro se anticipará en sonidos de lo que no llegaré a escuchar.
Escribo por necesidad y con curiosidad. Publico por ganas de comunicarme contigo, atentoLector; gracias anticipadas por hacer tuyas estas evocanciones y cantarlas a tu manera: pese a que seamos extraños en el paraíso, coreamos con la misma ilusión.

Desde siempre, lo mío es el rock consistente; aunque resulta evidente mi debilidad por el pop efervescente.
Desde ahora, voy a compartir evocanciones sencillas, a las que dará letra mi enninación y pondrá música el azar de tu atención lectora.

Pronto lanzaré el primer sencillo. Gracias por mantenerte a la escucha, atentoLector.

“Stranger in Paradise”, Tony Bennett

Corta y pega de entrada en Wikipedia

 https://es.wikipedia.org/wiki/Stranger_in_Paradise

 "Stranger in Paradise" (Extraños en el paraíso) es una canción popular. Pertenece al musical de 1953 Kismet y los créditos son de Robert Wright y George Forrest. Como sucedía con toda la música de aquel espectáculo, la melodía fue realmente compuesta por Alexander Borodin, en este caso, de las Danzas polovtsianas. La versión más popular de la canción la cantó Tony Bennett.


 

Toma mi mano Soy un extraño en el paraíso Completamente perdido en el país de las maravillas Un extraño en el paraíso Si me quedo mirando asombrado Ese es el peligro en el paraíso Para los mortales que se encuentran junto a un ángel como tu Miré tu rostro mientras ascendía Fuera de los lugares comunes hasta los raros En algún lugar del espacio estaba suspendido Hasta que supe que hay posibilidad de que te importe ¿Responderás a esta ferviente plegaria de un extraño en el paraíso? No me dejes en la obscura desesperación Por todo mi hambre de amor Pero abre tus brazos de ángel A este extraño en el paraíso Y dile que ya no será un extraño

domingo, 5 de noviembre de 2017

No sé cuándo convertí a Nino Ortea en mi amigo invisible

No sé cuándo convertí a Nino Ortea en mi amigo invisible, pero creo que fue en algún momento de mis primeros años de (de)formación escolar básica.



Por entonces no tenía sueños creativos y mi ilusión era sobrellevar las duras horas de escuela: un alumno que no hace lo que se le impone, será siempre tachado de “problemático” y “rebelde”; un niño que no juega el fútbol ni encuentra un juego en violentar a los compañeros más débiles, es un “marica”, un “raro”…

Imagino que Nino Ortea nació en alguna de esas horas que me pasé encerrado sin luz en el sótano situado bajo el despacho del director del Colegio Público Jovellanos.


Imagino que Nino Ortea empezó a caminar a mi lado cada vez que me alejaba de quienes me castigaban, insultaban o escupían por no intentar ser como ellos querían imponerme que fuera.

Ser Nino Ortea, fue y es mi ejercicio de libertad. Gracias por acompañarme en este paseo, atentoLector.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Exposición de originales del álbum “Cuchillos Negros”

Ayer viernes asistí a la inauguración de algunos de los originales que conformarán las páginas del primer álbum de la trilogía «Cuchillos Negros», escrita y dibujada por Israel Álvarez.



La obra está englobada en un proyecto de micromecenazgo sobre el que puedes encontrar información más detallada en este enlace https://www.verkami.com/projects/18681-cuchillos-negros

Además de disfrutar con los originales de Israel Álvarez, estuvo el placer de la conversación viva y amena que sólo se puede mantener con personas amenas y vivificantes: charlamos sobre tebeos, cómics, vida, historietas, viñetas, sueños, ideales, realidades, resistencia, publicación, autoedición, supervivencia


En la fotografía aparezco conversando con el siempre espléndido Dani Castaño.

Salud y suerte, compañeros.

jueves, 2 de noviembre de 2017

HALLOBLOGWEEN 2017: LO QUE NO SE VE

 

Teresa Cameselle –escritora de narrativa, histórica y romántica– tiene a bien convocarnos en su blog a un encuentro al calor de la luz creativa. Los presentes fabularemos sobre Lo que no se ve: hablaremos sobre los ausentes y lo que nunca muere, sobre esos ecos del viento que nos suenan a lamentos y sobre esos temblores del cuerpo que excusamos en el frío.


Aquí te dejo mi fabulación, atentoLector, no tengas miedo a leerla.
Gracias.

Pluma
Un temblor de espanto recorre a Lucía cada noche desde la punta de los dedos de sus pies, hasta el último de sus cabellos revueltos. Siempre acaba despertándose empapada en sudor y temiendo abrir los ojos, ya que sabe que en alguno de estos despertares se lo encontrará sentado junto a su cama.
En sus sueños Lucía no puede gritar ni hablar. Sólo puede observar a aquel ser temible, que parece hecho con desechos de otras personas. No le queda más remedio que presenciar el extraño ritual del monstruo: recorrerla con un plumero, a medida que murmura su letanía acompasada.

Lucía acumula un cansancio infinito. Tras tantas noches de sueño sin descanso, se ha aislado de sus amigos, pues no comparte sus ganas de jugar. La pérdida de capacidad de concentración ha hecho que sus notas caigan en picado. Su falta de interés por relacionarse o por aprender preocupa tanto a sus padres como a sus profesores.
Piensa que nadie la creería si contara los terrores que le roban el sueño. Aunque a ojos de sus padres sigue siendo una niña pequeña, ya es mayor para saber que los fantasmas no existen. Así que el silencio es su respuesta a quienes le preguntan por qué hace meses que está tan cansada.

Sus padres la han llevado a las consultas de varios médicos especialistas, lo que ha hecho que su preocupación aumente: tras recibir los sucesivos diagnósticos que confirman que Lucía no sufre ningún malestar físico, empiezan a temer que el problema tenga origen psíquico.
Esta mañana, de la que su padre le hacía la cama, ha encontrado una pluma de color apagado. Imagina que su hija se abrigó, la pasada fue una noche fría de otoño. Decide no preguntarle a Lucía, está en esa etapa en la que los niños mienten sin razón a sus padres.


Su hija está cambiando. Al igual que el tiempo. Sustituirá la colcha por un edredón fino. Confía en que logre dormir al sentirse abrigada, pero no oprimida. (333)