Ven y enloquece

Ven y enloquece
Hola, este año 2018 me voy a centrar en incorporarme al mundo “profesional” de la creación literaria. Eso se traducirá en que mi presencia en la blogosfera no será tan asidua como debería ser. No malinterpretes mi ausencia como desatención, atentoLector. GRACIAS

lunes, 15 de enero de 2018

La soledad en la escritura



Cuando escribes un libro te encuentras extremadamente solo. Al establecer un contacto satisfactorio con los lectores, ya sean individuos anónimos, críticos profesionales o miembros de un jurado, logras salir de esa soledad.
Me siento muy identificado con la reflexión que comparte Emmanuel Carrère en una conversación con Álex Vicente. Entrevista, atentoLector, que puedes leer en este enlace

Antes de abrir este blog, tenía publicados bastantes textos –de traducciones de novelas, a artículos sobre cine; de unidades didácticas en gramáticas para el aprendizaje del idioma inglés a estudios sobre el arte de la Historieta–. Curiosamente, todos ellos encontraron hueco en el mundo empresarial editorial: algunos como encargos directos, otros como aportaciones que enviaba a proyectos abiertos.
Sin llegar a alcanzar renombre literario, sí que llegué a tener cierto nombre en ámbitos de la escritura reproductiva –lo que escribía no era creativo: reproducía mi opinión sobre ideas o palabras ajenas–. Y, salvo en situaciones abusivas, mi trabajo siempre fue remunerado. Pero mi situación no me satisfacía: nunca llegué a traducir textos cuya lectura me atrapara; y en mis artículos de opinión era muy consciente de que tenía que adaptarme a las líneas editoriales.

En el año 2004 sufrí un apagón emocional, que se tradujo en un silencio creativo: no sólo abandone todo ejercicio de escritura reproductiva, también arrojé a la basura las carpetas y diarios con mis textos literarios, y me deshice de toda copia digital de una novela que había escrito. Ese apagón se prolongó hasta finales de 2007, aunque hasta el 10 de junio de 2010 –fecha de mi última recaída adictiva– mi vida siguió siendo bastante insensata.

Antes de esa ¿última vez?, el 20 de julio de 2008, había comenzado a reflexionar públicamente sobre el porqué de mis cosas. María Prieto y José Manuel Ruíz desempeñaron un papel importante a la hora de animarme a abrir este blog. Al hacerlo, no contaba con que pasados casi diez años «Ven y enloquece» continuaría activo; y mucho menos me planteaba que lograría contar con la compañía lectora de tantos que fueron, sois y serán parte importante a la hora de animarme a mantener en marcha este blog. Gracias a todos.

Como afirma Emmanuel Carrère, al establecer contacto con tu primer lector, logras salir de tu soledad creativa. En mi caso, también dejé también atrás la inseguridad sobre mi valía comunicativa al fabular mis “enninaciones”. El contar con un lector, el saber que alguien estaba atento a lo que publicaba, me hizo confiar en mi capacidad para escribir literatura.

Hoy ha pasado el tiempo en que me temía pesado. Gracias a ti, “atentoLector”, sé que al escribir establezco un proceso de comunicación; también sé que es mucho lo que me queda por mejorar y aprender. Pero ya no debo ser condescendiente con mi escritura y justificar mis fallos y carencias como resultados de mi condición de aprendiz de escritor. Ahora me considero escritor y quiero probar suerte en el mercado editorial profesional. Y por suerte probada, cuento con la compañía de lectores como Gerardo Fernández, cuya valoración de mi antología «Nada ha sido probado», ha sido el empujón definitivo que necesitaba para intentar incorporarme al mercado editorial profesional.

 

A partir de ahora, mi presencia en este blog y en los espacios amigos será menos frecuente. Por favor, atentoLector, no veas en mi distanciamiento de Internet una muestra de desdén, es un acto de necesidad: no soy ningún “fénix de los ingenios”, sino un escritor primerizo, por lo que necesito dedicarle tiempo y atención a mis fabulaciones literarias. A la vez que a cuidar y mantener una vida que intento que no vuelva a ser insensata. Intento en el que encuentro fuerzas en la lectura de novelas como «El adversario», de Emmanuel Carrère; obra que me permito recomendarte.

 

Gracias por tu tiempo de lectura.

¡Feliz semana!